Alberto Penayo, coordinador técnico del Registro Permanente de Comedores Comunitarios (REPECOM) y del Registro Permanente de Comedores de Posadas (REPECOP), explicó cómo la provincia de Misiones mantuvo la red alimentaria que sostiene a miles de familias vulnerables. “Nación, técnicamente hoy, es cero”, afirmó en una entrevista en Vistazo del 4 y señaló que el Estado provincial asumió completamente la asistencia que antes compartía con la Nación.
Penayo precisó que los registros nacieron por decisión del ministro de Desarrollo Social luego del corte abrupto de los envíos nacionales en 2024. Desde entonces, la provincia organizó un esquema de distribución de alimentos que actualmente produjo unas 10 mil raciones diarias para ser repartidas en comedores de Posadas y el interior.
El sistema operó con dos modalidades: una centralizada, en la que la comida salió preparada desde una cocina principal; y otra descentralizada, en la que los comedores recibieron insumos como carne, verduras y víveres secos para cocinar en sus barrios.
Penayo remarcó que el nuevo modelo mejoró los controles. “Hoy el Estado está en las dos puntas: desde que parte la ayuda hasta que llega al plato. Hay orden, hay registro, y quien no cumpla será sancionado”, advirtió. Agregó que se puso fin a prácticas irregulares como el desvío o la venta de mercadería, gracias a la trazabilidad implementada. “La comida tiene un recorrido claro, con protocolo y seguimiento”, sostuvo.
También señaló que los registros permiten saber si los responsables de los comedores reciben sueldos, si el comedor funciona en una casa particular o en un espacio comunitario, y si las personas asistidas acceden a otros beneficios del Estado. Esa información cruza datos y permite tomar decisiones con mayor precisión.
En Posadas, el trabajo fue más territorial, con una administración directa. En el interior, la asistencia se canalizó a través del SITAMI, que entregó módulos alimentarios durante cinco meses a familias tareferas.
Penayo afirmó que la demanda creció de forma sostenida en todo el territorio. “Es increíble cómo se nota el incremento día a día”, señaló. Estimó que, con 10 mil raciones diarias, la red alimentaria provincial alcanzó a unas 12 mil o 14 mil personas.
Finalmente, cuestionó la lógica de algunos movimientos sociales que, en el pasado, condicionaban la entrega de alimentos a la participación en marchas. “La comida tiene que llegar sin condiciones. No es normal que obliguen a ir a una protesta y tomen lista para ver quién está ahí”, concluyó.










