El clima en las puertas de la fábrica DASS en Eldorado es de indignación. Más de medio centenar de trabajadores fueron despedidos en los últimos días sin previo aviso, sin diálogo y, según denuncian desde el gremio UTICRA, con una desprolijidad que rozó el destrato. «Nos tomaron el pelo», resumió Gustavo Melgarejo, delegado sindical, en diálogo con Vistazo del 4.
Según explicó Melgarejo, la empresa aún no confirmó oficialmente la cifra total de despidos, pero por el relevamiento interno que vienen haciendo entre los propios operarios, ya superaría los 50. “La empresa se llamó al silencio. No atienden los teléfonos, no hay nadie dentro de la planta, nadie quiere dar ningún informe de la situación”, lamentó.
Lo que más molesta a los trabajadores no es solo la pérdida del empleo, sino la forma. “No esperábamos que nos salgan con esto. Esperábamos diálogo, sinceramiento, no que le tomen el pelo a la gente de esta manera”, denunció el delegado. Apenas días antes, habían alcanzado un acuerdo salarial y la actividad transcurría con normalidad. Sin embargo, los telegramas llegaron de golpe y sin explicaciones.
Lo más grave: no hubo criterio visible. “Se despidió a gente con 10, 15 años de antigüedad, al azar”, señaló Melgarejo. Las listas de nombres comenzaron a circular sin orden ni lógica, mientras la empresa esgrimía como única justificación la “rescisión de contrato”.
Desde UTICRA ya se enviaron cartas documento a la empresa y a la Secretaría de Trabajo de la Nación, solicitando explicaciones y exigiendo una instancia formal de negociación. También hubo contactos con el Ministerio de Trabajo de Misiones, que se comprometió a intervenir.
“No descartamos ninguna medida de fuerza”, advirtió el delegado. Por ahora, esperarán hasta el lunes para escuchar a los representantes de la empresa, si es que aparecen. “Lo único que queremos es que den la cara, que vengan de frente”, pidió Melgarejo. Y agregó, con bronca: “Los que más nos molesta es que nos tomen de pelotudos”.
Para los despedidos, el golpe es doble: por la pérdida laboral y por la forma en que fueron tratados. En medio de un contexto nacional complejo, la decisión de la empresa no hace más que profundizar la incertidumbre en una ciudad donde cada puesto de trabajo vale oro.










