La doctor Evelin Zamorano, médica especialista en medicina funcional, explicó en una entrevista en Vistazo del 4, cómo la salud intestinal influye en el estado de ánimo, el sistema inmunológico y hasta en la forma en la que se procean las emociones. Además, dio recomendaciones clave para mejorar la microbiota y prevenir desequilibrios como la disbiosis o el SIBO.
“Si hay algo que nos iguala a todos es que todos vamos al baño”, afirmó al comienzo de la entrevista la Dra. Evelin Zamorano, médica especialista en medicina funcional. Lo dijo sin vueltas para introducir un tema que muchas veces es tabú, pero que es fundamental para evaluar la salud: la materia fecal. “Lo más sano que hay es ir al baño, no ir al baño está hablando de una enfermedad”, agregó.
La profesional explicó que la frecuencia ideal de las deposiciones es una vez al día, aunque puede variar según el cuerpo de cada persona. Más importante aún, subrayó, es observar la consistencia y color: las heces deben ser blandas, formar un tronquito, y no flotar.
Zamorano se explayó también sobre el papel clave de la microbiota intestinal, a la que definió como “una vasta comunidad de microorganismos beneficiosos” que viven en los intestinos y actúan como un “segundo cerebro”. “El 70% de nuestro sistema inmunológico está en nuestra microbiota intestinal”, sostuvo. Además, remarcó su influencia directa en el estado de ánimo, ya que ayuda a regular neurotransmisores como la serotonina.
Uno de los conceptos más reveladores que compartió fue el vínculo entre el intestino y las emociones. “Nuestros intestinos no solamente digieren comida, sino que también tienen que ver con digerir emociones, digerir lo que me rodea en el día a día”, señaló. De hecho, el estrés crónico o sostenido, sumado a dietas con exceso de ultraprocesados y azúcares, puede alterar la microbiota y provocar desequilibrios como la disbiosis (pérdida del equilibrio bacteriano) o el SIBO, que es un sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado.
“No hay fórmulas mágicas, eso sepamos de que no hay caminos rápidos”, advirtió la doctora al hablar de tratamientos. Como estrategias para prevenir y tratar estos trastornos, propuso volver a lo natural: hidratarse bien, comer con conciencia y priorizar alimentos fermentados como el kéfir o el chucrut. “La comida tiene la función de nutrirnos”, dijo, y añadió: “El cuerpo es sabio, tenemos una sabiduría interna que no imaginamos lo potente que es, pero si nosotros le damos las herramientas correctas”.
En ese sentido, también reivindicó el ayuno como una herramienta de sanación. “El cuerpo tiene ciclos de limpieza y reparación que se activan cada 3 o 4 horas cuando no comemos. Por eso es importante permitirle ese descanso”, explicó. Y cerró con una frase que resume su enfoque integrador: “El estrés no es un enemigo, sino que muchas veces viene como a llamarnos la atención para que tomemos acción”.










