En una entrevista con Tania Piris da Mota y Ludmila Fernández, docente de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM)y estudiante, respectivamente, se alertó sobre el impacto devastador del ajuste económico en las universidades públicas, donde ya se registra una deserción estudiantil del 60% en carreras de grado. Las causas, según explicaron, están ligadas al aumento del costo de vida, los recortes en comedores y becas y la falta de actualización presupuestaria para el sistema universitario.
“La situación es muy crítica. Hay un 60% menos de inscriptos y, antes de rendir un parcial, la asistencia cae a más del 50%”, explicó Piris da Mota. En la misma línea, Fernández denunció que muchas familias no pueden sostener los gastos de los estudiantes que se trasladan desde el interior a Posadas. A ello se suma que la universidad dejó de otorgar becas de comedor, y en varias facultades se impusieron filtros “exagerados” para acceder a un plato de comida. “Evalúan cuán indigente sos para ver si te lo dan o no”, graficó durante una entrevista con Vistazo del 4.
Las entrevistadas señalaron que en algunas unidades académicas, como Económicas, el comedor ya es pago; en Exactas fue tercerizado y los cupos son limitados. “Estamos hablando de un derecho básico, fundamental”, remarcó Fernández.
Ambas coincidieron en que la raíz del problema es presupuestaria: el gobierno nacional mantiene vigente el presupuesto 2023, sin actualización alguna. A su vez, criticaron la propuesta de Ley de Financiamiento Universitario, al considerarla funcional al plan de ajuste del gobierno nacional.
El panorama no mejora para los trabajadores del sector: los docentes y no docentes universitarios han sufrido, según relataron, una pérdida del poder adquisitivo del 110%. “Hay un éxodo de docentes que se ven obligados al pluriempleo para sobrevivir”, lamentó Piris da Mota.
Otro de los puntos alarmantes es el arancelamiento progresivo de servicios que hasta ahora eran gratuitos. “Cualquier medida de cobro a estudiantes extranjeros o de arancelamiento en hospitales escuela es un retroceso total”, sostuvieron.
Finalmente, las entrevistadas denunciaron la pasividad de la dirigencia sindical y estudiantil frente a la crisis. “Hay una predisposición de lucha en la sociedad, pero falta quien la organice”, concluyeron.










