El Centro de Prevención Nocturno de Posadas se convirtió en un espacio clave de contención y acompañamiento para personas en situación de calle o vulnerabilidad. Ubicado en Comandante Rosales, el centro funciona las 24 horas, todos los días, y fue recientemente ampliado para afrontar las bajas temperaturas y el temporal que afectó a la ciudad.
“Ya asistimos a 189 personas. La mayoría llega con historias marcadas por las adicciones, el desempleo o el desarraigo. Muchos vienen de otras localidades en busca de trabajo y terminan en la calle”, explicó Yolanda Asunción, secretaria de Coordinación y Gestión de Posadas.
El ingreso al centro puede ser voluntario o mediante el trabajo de la asistencia urbana municipal, una patrulla que recorre constantemente barrios y zonas periféricas, e incluso responde a los llamados de los vecinos a través de líneas directas: (3764) 67-1686 (celular) y 459-7741 (línea fija).
Allí, las personas reciben una cena caliente, una cama con baño privado y atención integral. Cada ingreso es registrado con una ficha personal, y el equipo interdisciplinario –integrado por psicólogos, psicopedagogos y trabajadores sociales– trabaja en el abordaje de cada caso.
Durante las mañanas, quienes pernoctan en el centro participan de entrevistas, controles de salud y derivaciones. Las madres con hijos son atendidas en articulación con las áreas de Niñez y Adolescencia y Emergencia Social, y los niños son derivados al Hogar de Día, donde permanecen mientras sus madres buscan trabajo o realizan trámites.
“Queremos que cada persona que llegue aquí encuentre respaldo. Trabajamos para que puedan reinsertarse en la sociedad o reencontrarse con sus familias. Ya logramos que nueve personas vuelvan a sus provincias de origen”, agregó Asunción.
Ante la ola de frío, el centro amplió su capacidad de 44 a 60 plazas. También recibe donaciones de ropa de abrigo, frazadas y otros elementos de primera necesidad. “La colaboración de los vecinos es fundamental”, insistió la funcionaria.
Además, el municipio trabaja en barrios afectados por el clima, trasladando temporalmente a familias damnificadas al centro. En los casos que involucran a personas de comunidades guaraníes, se coordina la intervención con la Dirección de Asuntos Guaraníes y los ministerios provinciales, para garantizar el retorno seguro a sus comunidades.
“Necesitamos del compromiso social. Todos podemos ayudar, aunque sea avisando cuando vemos a alguien durmiendo en la calle. Nadie merece estar expuesto a la intemperie. Cada persona es un sujeto de derecho y nuestro deber como Estado es cuidarla”, concluyó Yolanda Asunción.










