La exvicegobernadora Sandra Giménez, del Frente Renovador, encendió las alarmas sobre el futuro de la democracia argentina. «Cuando la gente pregunta ‘¿qué pasa si no voy a votar?’ y nadie les responde, estamos frente a una señal gravísima», afirmó con preocupación la médica y abogada de 57 años, destacando el crecimiento de la antipolítica en el país.
Con la autoridad de quien participó activamente en la construcción del proyecto misionero desde 2003, Giménez trazó un contundente paralelismo. «No es lo mismo ganar elecciones con el 80% de participación que con el 50%. Ese porcentaje es un mensaje directo sobre la salud de nuestra democracia». Sus palabras resonaron fuerte en el estudio, donde recordó los logros colectivos que transformaron Misiones, desde la reducción histórica de la mortalidad infantil (de 32 a 8.8 por cada mil nacidos) hasta la conquista de la paridad legislativa con 10 mujeres y 10 hombres en la Cámara de Diputados.
El diálogo tomó un giro revelador cuando Giménez analizó el fenómeno de María Eva Jiménez, la candidata a concejal por Posadas a quien definió como «el puente generacional que necesitamos», destaco.
Entre recuerdos de los fundadores del proyecto y anécdotas personales, Giménez lanzó un mensaje sin concesiones. «A los jóvenes les digo, está todo inventado. No necesitan camisas blancas ni eslóganes vacíos para hacer política. En Misiones bailamos chamamé, le erramos a las ‘S’, y nuestro desafío sigue siendo garantizar cuatro cosas básicas, desayuno, almuerzo, merienda y cena… más casa y trabajo digno».
La exsenadora nacional cerró. «Cada minuto de estos años valió la pena. Cuando camino nuestra provincia lo hago con la cabeza alta, somos el ejemplo de que la unidad construye realidades». Un mensaje con un llamado a la acción en tiempos de incertidumbre nacional.











