La efeméride en realidad fue instaurada por los católicos para honrar la memoria de los niños que murieron a manos del Rey Herodes I, el Grande, que era rey de Judea, Samaria, Idumea y Galilea, y se caracterizó por realizar monumentales obras a nivel de infraestructura, pero también por ser inclemente con sus enemigos, a quienes eliminaba sin dudarlo.
Herodes pidió a los Magos de Oriente que le indicaran el lugar donde nacería el Mesías, sin embargo, esto no sucedió. Para San Mateo, según se relata en el Evangelio, el rey estaba obsesionado con el poder y temía ser destronado. Por ello, cuando la estrella de Belén anunció la llegada del Mesías, envió a Reyes Magos a verlo. Melchor, Gaspar y Baltazar encontraron al Niño Jesús, pero antes de que regresaran con el Rey Herodes fueron interceptados por Dios para disuadirlos de seguir el viaje. Sin novedades de los enviados y al conocerse la noticia de que una mujer en Belén había dado a luz a Cristo, el monarca se sintió traicionado y, buscando evitar que el Salvador creciera, decidió matar a todos los bebés menores de 2 años. María y José, padres de Jesús, alertados por un ángel, huyeron a Egipto y lograron salvarse. Pero muchos niños inocentes murieron a manos de los hombres de Herodes y, cada 28 de diciembre, se honra su memoria.
Pero claro, no es la historia que más se conmemora un día como hoy fuera de las ceremonias religiosas, ya que la cultura popular fue mutando con los años hacia otros significados, con diversas interpretaciones y rituales paganos relacionados con las bromas pesadas hacia parientes y amigos.











