El síndrome del desgaste profesional, conocido como burnout, conocido también como síndrome del quemado, es un problema de salud mental que surge con el estrés laboral crónico, lo que lleva a la persona a experimentar agotamiento emocional, físico y mental. El neurólogo Pablo Barissi explicó que este problema de salud «es una respuesta normal al estrés crónico. Cuando la persona se encuentra en este estado, el cortisol permanece elevado de forma constante, lo que genera agotamiento físico, irritabilidad y hasta insomnio”.
Los síntomas de este síndrome, se dividen en tres categorías; en lo físico produce dolores de cabeza; insomnio; tensión muscular y cansancio constante. En lo emocional genera ansiedad; depresión; irritabilidad y sensación de inutilidad, y en la conducta la persona presenta menor productividad, aislamiento y en casos graves, abuso de sustancias como el alcohol, dijo en una entrevista con Canal 4 Posadas.
Este problema puede surgir por varios factores laborales o profesionales, como condiciones deficitarias en cuanto al medio físico; el entorno humano; la organización laboral; los bajos salarios; la sobrecarga de trabajo; el escaso trabajo real de equipo y el acoso laboral. También puede originarse por factores ambientales como cambios significativos de la vida como muerte de familiares; matrimonios; divorcios o nacimiento de hijos, dijo.
Barissi destacó que el Burnout se genera por largas jornadas laborales y también por el contexto social y el impacto de las redes sociales. “Hoy, con el acceso a internet y las redes sociales, nos solemos comparar más. Vemos gente que viaja, estudia o trabaja, mientras nosotros sentimos que no hacemos lo suficiente. Esa sobreexigencia nos impide descansar y genera ansiedad”, señaló.
Además, agregó que la percepción del éxito rápido y la necesidad de alcanzar ciertas metas afecta en especial a las generaciones jóvenes. “Muchos jóvenes están frustrados porque no alcanzan los estándares que ven en redes y eso los lleva a estados depresivos o de ansiedad crónica”, indicó. Según el neurólogo, esto también implica fatigabilidad constante, irritabilidad, apatía, falta de disfrute en actividades que antes generaban placer y en casos extremos, despersonalización.
En esa línea, el neurólogo indicó algunas herramientas útiles para prevenir el agotamiento: actividades al aire libre, ejercicio físico regular, técnicas de relajación como yoga o meditación. También recomendó buscar ayuda profesional si se presentan señales de agotamiento o cambios en el comportamiento. “Muchas empresas, como Google, ya implementan descansos durante la jornada laboral para prevenir este tipo de situaciones”, destacó.
El tratamiento inicial para enfrentar este problema incluye psicoterapia, enfocado en la cognitivo-conductual, que ayuda a gestionar el estrés y encontrar soluciones prácticas a los problemas del día a día. En casos más graves, puede requerirse medicación, bajo supervisión médica.
“Lo importante es encontrar un equilibrio entre el trabajo y el ocio. No podemos vivir para trabajar, pero tampoco podemos descuidar nuestras responsabilidades. Es necesario buscar actividades que nos desconecten y nos permitan recargar energías”, concluyó el neurólogo.










