Los alumnos del colegio San Basilio Magno de Posadas no podrán usar sus teléfonos celulares en el colegio desde este martes 12 de noviembre, según comunicaron las autoridades a docentes, estudiantes y tutores de los alumnos del secundario.
Esta medida surge a partir de la amenaza de bomba que, según trascendió, habría realizado un alumno de esa escuela al Instituto Superior Santa María, también de Posadas. Al menos, la policía identificó el número de teléfono desde el que realizaron la amenaza de bomba, que resultó falsa, y que pertenece a un estudiante de 18 años (y por lo tanto, mayor de edad), según informó la policía.
En una nota enviada a docentes, estudiantes y tutores del nivel secundario, las autoridades del San Basilio comunicaron que la prohibición busca fomentar un ambiente de aprendizaje enfocado y respetuoso y por ello determinó que los alumnos no podrán utilizar dispositivos electrónicos personales dentro del establecimiento. El comunicado especifica que “si un estudiante ingresa con su dispositivo deberá entregarlo al preceptor para su resguardo hasta el horario de salida” y en caso de utilizar los teléfonos sin autorización, secuestrarán el celular y solo lo podrá retirar el tutor legal.
De todas maneras la medida contempla el uso de los teléfonos únicamente con fines pedagógicos específicos y puntuales bajo la supervisión de los docentes.
La disposición busca “mejorar la concentración y atención en el aula; reducir las distracciones promoviendo la interacción entre estudiantes y profesores; fomentar el respeto y la cortesía en el entorno escolar”, según explicaron.
Entre la desconcentración y el delito

En agosto, el Ministerio de Educación porteño estableció una serie de pautas que buscan regular el uso de los celulares en las escuelas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y estableció que cada institución debe incluir en sus proyectos escolares una distinción entre los usos pedagógicos y recreativos de los celulares, dentro del establecimiento. Al igual que con la medida del colegio posadeño, pretenden estimular la concentración de los alumnos en las horas de clase y promover la socialización durante los recreos.
Según el informe de seguimiento de la educación en el mundo que realizó la Unesco en 2023, algunas tecnologías pueden contribuir al aprendizaje en algunos contextos, siempre y cuando no sean utilizados en exceso o de manera inadecuada. Sobre los teléfonos inteligentes el documento es preciso cuando dice que “puede perturbar el aprendizaje en las aulas”.
El documento cita un estudio que analizó la educación preescolar hasta la superior en 14 países y concluyó que el celular distraía a los estudiantes, incluso el sonido de una notificación es suficiente para que se desconcentren.
El trabajo concluyó que los estudiantes pueden tardar hasta 20 minutos en volver a concentrarse en lo que estaban aprendiendo una vez que se distrajeron.
Estos datos apuntan a la desconcentración aunque en el caso del estudiante posadeño, el uso del dispositivo fue para cometer un delito: una amenaza de bomba que resultó falsa.
De todas maneras, también existen ejemplos positivos de la utilización de estos dispositivos dentro de los horarios de clase: un profesor de Villa Carlos Paz, en Córdoba, combinó la materia de música con las habilidades de programación y recrearon la canción Dr. Dre de Still DRE y Snopp Dogg a través de instrumentos musicales virtuales.
Fotos tomadas de Internet.










