Misiones celebró los 40 años de la declaración como patrimonio Cultural de la Humanidad de las Reducciones Jesuíticas Guaraní. La declaración en 1984 por parte de la Unesco, reconoció a las misiones San Ignacio Miní, Santa María la Mayor, Nuestra Señora de Loreto y Santa Ana, en territorio misionero. Antes fue la de San Miguel de las Misiones (en 1983) en territorio brasileño y después, en 1993, las de Paraguay: las de Jesús de Tavarangué y la de Santísima Trinidad del Paraná.
La carrera para lograr el reconocimiento como Patrimonio Cultural del mundo comenzó a finales de la década de 1970. En 1983 postularon a San Ignacio como candidata e incluyeron a las tres restantes para logar, al año siguiente, en 1984, el reconocimiento, explicó la docente e investigadora Beatriz Rivero.
Después, la Unesco también reconoció como Patrimonio de la Humanidad al Parque Nacional Iguazú.
Esta calificación, de Patrimonio, implica que tiene protección mundial y que integra un selecto grupo de sitios que revisten importancia para el mundo y que se promocionan como tal, con el consiguiente impacto en el turismo internacional.
En el marco de la celebración, el viernes 8 de noviembre, el departamento de Investigación de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Misiones, realizó la actividad conmemorativa: “Jornada 40 Años de Patrimonio de la UNESCO de las Misiones Guaraníes-Jesuíticas: Entre el Patrimonio Mundial y lo que se va”, que contó con la participación de arquitectos, historiadores, investigadores y profesores. Estuvo presente, además, la impulsora de este reconocimiento, Mary Edith González.
En cuanto a la conservación y conocimiento de las reducciones, Beatriz Rivero dijo que en el contexto económico actual es difícil encaras las refacciones necesarias; “nunca se puede hacer todo lo que se necesita, nunca alcanzan los recursos económicos. No es solo la conservación de la estructura, de lo físico, sino también mantener vivo el interés por la investigación de los lugares, lograr que sean conocidos por la sociedad; ahí se destaca el trabajo de las instituciones provinciales, como de la Universidad”.
Por su parte, la historiadora Natalia Vrebel, dijo que sin el vestigio de las reducciones y aún contando con dinero, “nunca vamos a recordar a ese pueblo que fue reducido, conquistado pero que también permanece en la memoria a través de los patrimonios”.
Además de los cinco sitios patrimoniales, intentan incorporar a la a la reducción de Corpus Christi, donde se emplaza la actual localidad del mismo nombre, entre la ruta Nacional 12 y el río Paraná, a unos cien kilómetros de Posadas. También, a Concepción de la Sierra y a San Javier, emplazadas al margen del río Uruguay, que tienen “muchos vestigios para ser considerados. Hace falta un plan de acción para su visibilización”, dijo Natalia Vrebel.
En el caso particular de San Javier, forma parte del actual Camino de los Jesuitas, una traza turística que engloga a los pueblos guaraníes de Argentina, Paraguay, Bolivia, Brasil y el norte de Uruguay.










