En un clima de gran tensión política, el presidente venezolano Nicolás Maduro fue reelecto este domingo para un tercer mandato consecutivo de seis años, en medio de acusaciones de fraude e irregularidades por parte de la oposición. El Consejo Nacional Electoral (CNE) anunció que Maduro obtuvo el 51,2% de los votos, mientras que el candidato opositor Edmundo González Urrutia alcanzó el 44,2%. La participación fue del 59% del padrón electoral, según las cifras oficiales.
Desde temprano, la oposición, liderada por González Urrutia y la destacada figura María Corina Machado, denunció irregularidades en la carga de datos y el proceso de conteo de votos. La demora en la divulgación de los resultados oficiales, que tardaron seis horas después del cierre de las urnas, alimentó las sospechas de manipulación. Durante ese tiempo, la oposición reclamó repetidamente al gobierno de Maduro que publicara los resultados, argumentando que «los resultados son inocultables» y que «el país eligió un cambio de paz».
El oficialismo, por su parte, respondió con firmeza a las acusaciones. Jorge Rodríguez, jefe de campaña de Maduro, declaró que «ha sido la victoria de todos y de todas», y subrayó que «el pueblo habló y esa voz del pueblo debe ser respetada». Acompañado por el número dos del chavismo, Diosdado Cabello, Rodríguez reafirmó la legitimidad de la victoria oficialista.
El discurso de Maduro tras la victoria
Una vez conocidos los resultados, el presidente Nicolás Maduro se dirigió a sus seguidores desde su búnker, reivindicando la victoria y subrayando la «dignidad del pueblo venezolano». En su discurso, Maduro enfatizó que el sistema electoral venezolano tiene «un altísimo nivel de fidelidad» y exigió respeto a la Constitución y la voluntad popular.
«No podrán con la dignidad del pueblo venezolano», afirmó Maduro, al tiempo que destacó que Venezuela nunca se ha inmiscuido en los asuntos internos de otros países. Este llamado a la soberanía nacional resonó con sus seguidores, quienes se movilizaron en las calles para celebrar la victoria.
La reacción de la comunidad internacional
La comunidad internacional siguió de cerca el proceso electoral en Venezuela, y varios países de la región, como Argentina, Costa Rica, Ecuador, Paraguay y Perú, emitieron un comunicado conjunto instando al gobierno de Maduro a garantizar un conteo transparente y aceptar los resultados. La expectativa por el desenlace de la jornada electoral se extendió más allá de las fronteras venezolanas, reflejando la importancia geopolítica del país en la región.
Tras la conclusión de los comicios, se reportaron episodios de violencia en diversas partes del país. Grupos identificados con el chavismo, algunos armados y en motocicletas, fueron vistos en las cercanías de los centros de votación, lo que generó temores y denuncias de intimidación por parte de la oposición. En respuesta, González Urrutia instó a sus seguidores y fiscales a permanecer en los centros de votación hasta asegurar la transparencia del proceso y obtener las actas electorales.
La vocera opositora Delsa Solórzano resaltó durante una conferencia de prensa que la ciudadanía se había expresado y que «toda la vida vamos a defender los derechos y la voluntad de los ciudadanos». Señaló también que se registraron patrones de irregularidades, como la expulsión de testigos opositores de algunos centros de votación y la negativa a transmitir los resultados de las actas. A pesar de estos desafíos, Solórzano llamó a la calma y celebró el ejercicio de la democracia en Venezuela.








