El gobernador Hugo Passalacqua y el Jefe de Gabinete Guillermo Francos se reunirán hoy, miércoles 17, en Buenos Aires para trabajar sobre la fluidez del tránsito en los puentes internacionales entre Posadas y Encarnación (foto de portada de El Territorio) y el de Puerto Iguazú con Foz de Iguazú, tal como estaba previsto. La agenda incluye la proyección de obras para los Parques Nacionales Iguazú y Reserva San Juan.
La semana pasada, en el marco de la recorrida por las Cataratas del Iguazú, Daniel Scioli se comprometió a solucionar los problemas de migraciones en la frontera, sobre todo por el tiempo excesivo de espera para transponer las fronteras en uno y otro sentido. Con esa intención, el funcionario se reunió con el vicejefe de Gabinete de la Nación, Lisandro Catalán, a cargo del área de migraciones, donde planteó la necesidad de un paso internacional más fluido, ya sea a partir de inversiones edilicias, más personal y más tecnología, como de decisiones.
Problemas en los Pasos Fronterizos de Misiones
Cuando se plantean estos problemas, desde hace varias décadas, las respuestas del Gobierno nacional y las áreas pertinentes siempre se centran en las infraestructuras deficientes, falta de personal, procedimientos burocráticos o aumentos en el tráfico.
En consecuencia, la lentitud en los pasos fronterizos de Misiones es un problema multifacético que requiere una inversión significativa en infraestructura, aumento de personal, simplificación de procedimientos y mejor coordinación entre los países involucrados. Las responsabilidades recaen principalmente en las autoridades nacionales y provinciales de Argentina, así como en la cooperación con Paraguay y Brasil.
Los planteos, entonces, versan sobre los puentes y caminos que conectan Argentina con Paraguay y Brasil que no están diseñados para manejar el volumen actual de tráfico, lo que causa embotellamientos y retrasos prolongados. La infraestructura aduanera y migratoria en algunos pasos fronterizos es insuficiente, con instalaciones obsoletas y falta de capacidad para procesar rápidamente el flujo de personas y mercancías.
También argumentan que falta personal aduanero y migratorio para realizar controles y verificaciones que inciden en las demoras. Los pocos oficiales disponibles no pueden atender a la cantidad de viajeros y camiones en tiempo y forma, argumentan. Por otra parte, los trámites administrativos para cruzar la frontera suelen ser lentos y complicados, con muchos requisitos y controles que ralentizan el proceso. Otros aseguran que la coordinación entre las autoridades argentinas y las de los países vecinos a veces es insuficiente, lo que provoca demoras adicionales.
En forma paralela, las condiciones económicas variantes de uno y otro lado de la frontera, siempre a favor de uno de los países que limitan con Misiones, potencia el crecimiento del comercio y también del turismo, aumentado de manera significativa el tránsito fronterizo sin que se hayan hecho mejoras proporcionales en la infraestructura y en los procedimientos.










