En los últimos días el precio de la carne volvió a sufrir un incremento que impactó en el bolsillo de los consumidores quienes, ante la crisis económica, continúan agudizando el ingenio para consumir el principal alimento que forma parte de la dieta de los argentinos: la carne vacuna. «Hoy la gente compra lo que alcanza, no lo que quiere consumir, lo cual es una realidad triste», expresó el empresario cárnico, Abel Motte y describió un cambio en las elecciones de los cortes: las familias priorizan opciones más económicas como la paleta, la aguja y cortes de mayor rendimiento como la carne molida o el osobuco, dejando de lado el asado, un clásico argentino que cada vez es menos frecuente en los hogares. «Antes todos hacían asado. Hoy es fácil identificar quién lo hace porque de cuatro asados mensuales se pasó a uno», agregó.
Motte, analizó los recientes aumentos y su impacto y explicó que en los últimos días se registró un incremento del 15%, aunque en la zona de engorde a grano (feedlot) el aumento fue del 10%. En Buenos Aires, en cambio, los precios subieron un 20%, mientras que en provincias como Santa Fe y Entre Ríos, provincias desde donde se proveen su locales, se observaron incrementos más moderados. Motte reconoció el impacto de estos aumentos, que se trasladan directamente al consumo, afectando los hábitos de compra de los consumidores.
El encarecimiento de la carne vacuna también generó un desplazamiento hacia otras opciones como el pollo y el cerdo. «El consumo histórico de pollo era de 25 a 28 kilos per cápita, y hoy ha subido a 49 kilos, superando a la carne vacuna, que bajó de 59-61 kilos a 48 kilos», detalló el empresario. Sin embargo, el cerdo también experimentó un aumento de precio, lo que podría llevar a un mayor consumo de pollo en los próximos meses.
Otro factor que influye en la oferta y el precio de la carne es la exportación. «Si se reactivan las exportaciones, habrá cortes con precios más accesibles en el mercado interno. Pero hoy están paradas, por lo que no hay excedentes y la oferta es reducida», explicó Motte y añadió que esta situación afecta especialmente al asado, ya que gran parte de su disponibilidad en el mercado depende de los volúmenes exportados.
Para paliar la situación, algunos frigoríficos y supermercados comenzaron a implementar programas de descuentos y promociones. «Los lunes, martes y miércoles tenemos el Ahora Carne, que ofrece un 10% de descuento directo en caja y otro 10% adicional pagando con tarjeta de débito del Banco Macro», comentó el empresario. También se implementaron combos y ofertas por cantidades mayores, lo que permite a las familias ahorrar en sus compras.
En este contexto, las estrategias de compra varían: algunos consumidores aprovechan las ofertas y compran en cantidad para varios días, mientras que otros mantienen una compra diaria. Lo cierto es que la inflación y los aumentos constantes obligan a las familias a replantear sus hábitos alimenticios, adaptándose a una realidad económica cada vez más desafiante.










