El Banco Central de la República Argentina (BCRA) dio un paso más hacia la «fase 2» de su plan económico, diseñado para combatir la inflación y reactivar la economía. La entidad, liderada por Santiago Bausili, anunció una serie de medidas que buscan equilibrar la oferta monetaria y flexibilizar el acceso al mercado cambiario, en un intento de estabilizar la economía tras la reciente caída de las reservas netas.
El corazón del plan del BCRA es mantener un control estricto sobre la cantidad de pesos en circulación, fijando un techo de 47,7 billones de pesos para la base monetaria. Este límite es parte de un esfuerzo más amplio para transformar al peso argentino en una moneda escasa, lo que, según el presidente Javier Milei, será clave para «exterminar» la inflación. Milei también destacó que un superávit fiscal podría reducir la base monetaria a 25 billones de pesos, lo que afianzaría el objetivo de controlar la inflación en el largo plazo.
En su comunicado, el Banco Central indicó que espera un aumento en la demanda de dinero del público, proyectando un crecimiento moderado de los agregados monetarios que podría facilitar una recuperación económica paulatina. Desde abril hasta junio, se observó un incremento de 2,1 billones de pesos en el circulante y de 6,2 billones en la base monetaria, una tendencia que se espera continúe durante el segundo semestre del año.
Flexibilización del cepo cambiario
En paralelo a las medidas monetarias, el BCRA flexibilizará algunas restricciones cambiarias. Una de las novedades más significativas es la reducción del plazo para que los importadores accedan al Mercado Libre de Cambios (MLC). Ahora, las empresas podrán adquirir divisas en dos cuotas del 50% cada una, a los 30 y 60 días desde el registro aduanero, reduciendo así el plazo previo de 120 días con cuotas del 25%.
Esta flexibilización tiene un «doble efecto positivo», según el BCRA: por un lado, reduce la carga financiera para las empresas importadoras, lo que puede acelerar la recuperación económica; por otro lado, disminuye el impacto inflacionario al aliviar el costo adicional que las empresas enfrentaban bajo la calendarización previa.
El Banco Central también amplió el monto que los exportadores de servicios no están obligados a liquidar en el MLC. El nuevo límite se duplicó a 24,000 dólares anuales, lo que permitirá a los exportadores retener una mayor parte de sus ingresos en moneda extranjera.
Además, levantaron las restricciones para que las personas que recibieron ayuda estatal durante la pandemia accedan al dólar MEP y al contado con liquidación (CCL). Esta medida permitirá que más individuos puedan realizar operaciones inmobiliarias en dólares, potenciando así el mercado de créditos hipotecarios en pesos.
Hacia la normalización cambiaria
A pesar de las preocupaciones sobre la caída de las reservas netas, el Banco Central está decidido a seguir adelante con su estrategia de normalización cambiaria. Según el comunicado oficial, estas acciones forman parte de un proceso gradual de eliminación de restricciones que, en última instancia, busca estabilizar el mercado y fomentar un entorno económico más predecible y sostenible.
Con estos pasos, el BCRA espera no solo contener la inflación sino también sentar las bases para una recuperación económica sostenida. La combinación de una política monetaria estricta con medidas de flexibilización cambiaria representa un enfoque dual que podría redefinir la trayectoria económica de Argentina en los próximos meses.








