Aníbal “Choclo” Silva talló su nombre en la historia del fútbol misionero. Nació el 9 de noviembre de 1950 en Posadas, donde como marcador central fue símbolo del club Jorge Gibson Brown y su trayectoria, marcó una época dorada para el fútbol local.
Silva lamentó la temprana emigración de jóvenes talentos al analizar el presente de este deporte en Misiones . “Antes, un jugador se iba a los grandes equipos cuando ya tenía experiencia en primera. Hoy, a los 14 años ya los llevan y si no son seleccionados, pierden motivación. Es una pena porque Misiones tiene muchísimo potencial”, enfatizó en una entrevista con Canal 4 Posadas.
Para este jugador misionero, el fútbol posadeño actual no logra captar la misma pasión de antaño. En ese marco, recordó el campeonato de 1977: “el equipo Verdirrojo tenía un estilo único. Había respeto entre los jugadores y los hinchas. Las tribunas estaban llenas; eran otros tiempos”. También expresó que mantiene un grupo de WhatsApp con exjugadores y simpatizantes del club. “Somos 125 integrantes que compartimos recuerdos y el orgullo de ser parte de la familia verdirroja”, afirmó.
Silva logró su mayor hazaña en 1977, cuando conquistó el campeonato con el equipo Verdirrojo bajo la dirección técnica de Raimundo Damasceno Lópes. Aquel equipo, que combinaba talento y esfuerzo, es recordado como uno de los más emblemáticos en la historia del club.
“Uno nace y muere siendo futbolista. Es una vocación que se lleva adentro”, expresó con nostalgia Silva y recordó sus inicios en el fútbol barrial con el Club Itatí. En esa línea explicó que Raimundo Lópes fue quien lo llevó al Brown en 1970 y le abrió las puertas a una carrera, que lo llevó a formar parte de equipos como Huracán, Estrella del Norte y Apóstoles, entre otros.
Silva agregó que aunque se encuentre alejado de las canchas profesionales, no dejó su deporte preferido ni la actividad física. Participa en iniciativas como el Fútbol Andando, una modalidad adaptada para mayores de 65 años. “Es para quienes quieren mantenerse activos, caminamos y jugamos de forma recreativa. Es una gran idea”, señaló.
Además, junto a otros veteranos, organiza caminatas y encuentros regulares en Posadas. “Siempre hay que estar en movimiento. Es nuestra forma de seguir conectados con el fútbol y la comunidad”, concluyó el jugador veterano posadeño en un repaso sobre su vida y su pasión.










