Por Adriana Poles
En el Mes de Concientización del Cáncer de Colon, especialistas en gastroenterología ponen el foco en una paradoja sanitaria: se trata de una enfermedad altamente prevenible, pero aún se mantiene entre las principales causas de muerte en Argentina. La falta de controles, el desconocimiento y ciertos hábitos de vida siguen siendo factores determinantes en su impacto.
El cáncer de colon es prevenible, pero aún está entre las principales causas de muerte. Marzo es el mes de concientización de esta enfermedad totalmente prevenible y, sin embargo, las estadísticas muestran que forma parte de las principales causas de muerte en la actualidad.
En Argentina es el segundo cáncer más frecuente y también el segundo en mortalidad. Quizá sin tanta difusión como el “Mes Rosa” del cáncer de mama, quizás por eso se desconocen muchos de sus riesgos.
Para profundizar en el tema, tres médicos especialistas en gastroenterología hablaron sobre el tema: los médicos Fernando Barreyro, especialista en gastroenterología y hepatología; Gisele Salomé López, especialista en gastroenterología y endoscopía digestiva; y Sebastián De Oliveira, especialista en gastroenterología y endoscopía digestiva.
En primer lugar, Barreyro señaló que el cáncer de colon es una de las principales causas de mortalidad por tumores gastrointestinales en la Argentina y en el mundo occidental. explicó que es una enfermedad transversal, es decir que puede afectar tanto a hombres como a mujeres, independientemente del estrato social.
la enfermedad está vinculada al estilo de vida occidental, con mayor prevalencia que en países orientales, donde predominan dietas basadas en pescado crudo, verduras y otros alimentos menos procesados. En Occidente, en cambio, el consumo de carne roja cocida es mayor.
En términos generales, en los países orientales predominan los tumores gástricos, mientras que en los occidentales son más frecuentes los tumores de colon.
A su turno, Gisele Salomé López explicó que existen factores de riesgo no modificables, como la edad —especialmente a partir de los 50 años—, los antecedentes familiares de cáncer de colon o de pólipos adenomatosos, así como ciertos síndromes genéticos o enfermedades inflamatorias intestinales.
También hay factores modificables, como la dieta, el consumo de alimentos ultraprocesados, la obesidad, el sedentarismo, el consumo de alcohol y el tabaquismo. Sobre estos aspectos sí es posible intervenir para reducir el riesgo.
Como método de detección, incluso sin síntomas ni antecedentes familiares, a partir de los 45 años es importante iniciar controles, señalaron. Existen dos métodos principales: el test de sangre oculta en materia fecal, que se realiza de manera anual, y la colonoscopía. En caso de que el test dé positivo, se indica la colonoscopía. También puede optarse directamente por este estudio.
¿Cuál es la mejor opción? Aquella que el paciente elija y con la que pueda sostener controles periódicos de manera regular.
Aumento de casos en personas jóvenes
Si bien epidemiológicamente la mayor frecuencia se registra a partir de los 50 años, en los últimos tiempos se observa un incremento de casos de cáncer colorrectal de aparición temprana. Por este motivo, algunos países adelantaron la edad de inicio del control a los 45 años.
El doctor Barreyro agrega que los tumores ubicados en la parte final del intestino suelen presentar síntomas más tempranos que aquellos localizados en el colon derecho.
Entre los signos de alerta se encuentran la presencia de sangre en la materia fecal, cambios en el hábito intestinal, pérdida de peso no justificada y anemia. Son síntomas a los que se debe prestar especial atención, incluso en personas jóvenes.
Por su parte, Sebastián De Oliveira aborda uno de los principales obstáculos: el temor al estudio. En ese sentido explicó que el paciente se encuentra sedado durante el procedimiento, por lo que no siente dolor. Además, actualmente se utilizan gases como el dióxido de carbono, lo que reduce las molestias posteriores.
La colonoscopía dura entre 15 minutos y media hora.
También señaló que cambiaron los métodos de preparación: hoy existen laxantes más suaves, con menos efectos adversos que en el pasado.
Durante el estudio se puede visualizar la mucosa del colon y, en caso de detectar pólipos —lesiones que pueden evolucionar a cáncer—, estos pueden ser extirpados en el mismo procedimiento, lo que constituye una acción preventiva directa.
Además, la colonoscopía permite identificar otras patologías como divertículos o hemorroides, que cuentan con tratamiento específico.
Un tema transversal en la medicina
Los especialistas coinciden en que la prevención del cáncer de colon debe ser abordada por todas las áreas médicas.
“No es solo un tema de gastroenterología. El médico clínico, el ginecólogo y el urólogo también deben hablar del tema, porque es una enfermedad que afecta a todos y es prevenible”, subraya Barreyro.
En el Instituto de Ortopedia y Traumatología, donde se realizan estos estudios, existe un comité de seguridad del paciente. Toda persona que ingresa a quirófano para un procedimiento invasivo o mínimamente invasivo es evaluada previamente por tres médicos y reevaluada en cada etapa del proceso. El objetivo es garantizar condiciones óptimas y una atención integral.
En la provincia de Misiones existe la posibilidad de acceder de manera gratuita al test de sangre oculta en materia fecal. El estudio se puede solicitar en centros de salud públicos, gestionando el turno correspondiente.
Los especialistas advierten que no es normal convivir con distensión abdominal, gases o presencia de sangre en la materia fecal. El control periódico con el gastroenterólogo es clave, no solo para detectar un posible cáncer de colon, sino también para diagnosticar y tratar múltiples patologías digestivas. «La prevención salva vidas», coincidieron.
Epígrafe: Imagen ilustrativa tomada de Internet.










