La estructura de 107 metros de longitud encalló al sur de la capital correntina y genera riesgo para la navegación.
La creciente del río Paraná arrastró al buque tanque Uros-Z hasta encallarlo al sur de la capital correntina. La estructura sin uso navegó a la deriva dos kilómetros tras soltarse de sus amarras debido al nivel del agua.
El astillero Corrientes Sociedad Anónima inició el armado del navío en 1993. La quiebra de la empresa contratante paralizó la obra en el año 2000 con el casco casi terminado. La nave permaneció amarrada sin mantenimiento desde esa fecha. En 2018 el río también desplazó la embarcación 50 kilómetros aguas abajo hasta el riacho Virá Pitá, en Santa Fe.
El casco carece de señalización y advertencias. La nave representa un peligro para el tránsito fluvial ante la posibilidad de nuevos desplazamientos por el pronóstico de incremento en el nivel del río.












