Alertan sobre el riesgo de recortes a la educación pública, rechazan la llegada de la extrema derecha al poder y respaldan la reforma laboral impulsada por Luiz Inácio Lula da Silva.
Telesur. El resultado de la primera vuelta presidencial en Brasil, en la que se impuso el candidato de ultraderecha Flávio Bolsonaro sobre el actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, desencadenó una masiva movilización nacional protagonizada por estudiantes de más de 40 universidades distribuidas en 14 estados y el Distrito Federal.
Este viernes 9 de octubre se cumplen cinco días de asambleas, plenarios y marchas de protesta. En las calles, la juventud universitaria expresa su firme rechazo a la candidatura de Bolsonaro, y alerta sobre el “daño” institucional y social que provocaría la llegada de la extrema derecha al Palacio de Planalto. Los estudiantes recuerdan las gestiones de Michel Temer (2016-2019) y Jair Bolsonaro (2019-2023), padre del actual aspirante.
“Las universidades de Brasil se movilizaron porque sabemos lo que fue el gobierno de Bolsonaro para la educación brasileña. Sabemos los daños que causaron los gobiernos de Michel Temer y Jair Bolsonaro”, indicó Maicon Borges, coordinador del Directorio Central de Estudiantes, durante una marcha que partió de la Universidad del Estado de Río de Janeiro hacia los barrios aledaños para dialogar con la ciudadanía y concientizar a quienes se abstuvieron de votar durante la primera vuelta, en la que no comparecieron 33 millones de electores.
Las organizaciones estudiantiles han enfatizaron que la movilización busca también dialogar con los adultos mayores sobre los riesgos democráticos antes del próximo 25 de octubre, fecha en la que se celebrará la segunda vuelta electoral.
“La importancia de esta revolución de los jóvenes es concientizar a los mayores, hacerles entender que Flávio Bolsonaro no sirve y que si no luchamos por esto, vamos a entrar en una nueva dictadura”, advirtió la estudiante Tainara Silva.
Asimismo, el movimiento estudiantil recordó las políticas de recortes aplicadas durante el mandato anterior, en el cual se redujo hasta un 30 % el presupuesto destinado a las universidades e instituciones educativas federales de Brasil dentro de esquemas de ajuste fiscal.












