El ministro de Educación de Misiones, Ramiro Aranda, abordó el estado actual de la alfabetización y el impacto de las políticas educativas en curso. Frente a los preocupantes datos preliminares de comprensión lectora, Aranda fue enfático: «Si al final de la gestión queda un solo chico sin saber leer ni escribir, yo considero que fracasamos», dijo en Canal 4 Posadas.
Los dichos del funcionario surgieron a raíz de la interpretación errónea de un dato ampliamente difundido que reflejó entre un 15 y 35% de los chicos misioneros no comprenden lo que leen. «Eso es falso —aclaró—. Lo que se hizo fue una evaluación muestral, no censal, que sirve como referencia, pero no puede extrapolarse de forma lineal a toda la población estudiantil», señaló.
Misiones participó de una versión piloto de la prueba Aprender, centrada en tercer grado, con nuevas metodologías que incluyen textos breves, imágenes y distintos niveles de complejidad lectora. “Queríamos un instrumento más preciso, no una medición blanco o negro. Porque la alfabetización es progresiva”, explicó.
Entre los factores que más impactan en los bajos niveles de comprensión, se detectó uno común y contundente: el escaso acceso a libros en los hogares. “Las casas sin libros suelen coincidir con entornos donde se da un uso irrestricto de pantallas desde edades tempranas. Está comprobado científicamente que eso afecta el desarrollo de la lectoescritura”, sostuvo Aranda.
Para el ministro, no se trata solo de señalar a los docentes o al sistema: “Todos tenemos responsabilidad. Los padres, que a veces usamos el celular como niñera. Los docentes, que deben renovar su compromiso. Y también nosotros, desde la política, diseñando herramientas efectivas”.
En este sentido, Misiones ya desarrolla su propia evaluación provincial de alfabetización, con el objetivo de obtener resultados más ágiles y actuar de manera directa sobre cada situación. “Cuando veo un aula con problemas, puedo intervenir. Preguntar qué pasa con ese docente, con esos chicos, con esa comunidad”.
El debate sobre la inteligencia artificial también formó parte del diálogo. “Está muy bien incorporar inteligencia artificial en las aulas, pero no como reemplazo del pensamiento crítico. El problema no es ChatGPT. El problema es si seguimos educando con 10 preguntas cerradas esperando respuestas memorizadas”.
Aranda subrayó que los estudiantes deben aprender a usar las herramientas digitales de forma inteligente y creativa. “Ser nativos digitales no significa que sepan usar bien la tecnología. Saber entrar a YouTube no es lo mismo que redactar un texto o usar un procesador de palabra».










