Cada 18 de julio, el mundo rinde homenaje a Nelson Mandela, una de las figuras más emblemáticas en la lucha por la paz, la libertad y los derechos humanos. Esta fecha, que coincide con el cumpleaños del líder sudafricano, fue oficialmente declarada por las Naciones Unidas en noviembre de 2009 y pasó a celebrarse por primera vez el 18 de julio de 2010.
Nelson Mandela, conocido como «Madiba», es recordado por su resistencia incansable contra el apartheid, el sistema de segregación racial que marcó a Sudáfrica durante gran parte del siglo XX. Su compromiso con la justicia y la igualdad lo llevó a pasar 27 años en prisión. Sin embargo, lejos de quebrantar su espíritu, este encarcelamiento reforzó su determinación. Liberado en 1990, Mandela continuó su lucha desde la política y en 1994 se convirtió en el primer presidente negro de Sudáfrica, liderando el país hacia una nueva era de reconciliación y unidad.
El Día Mandela no solo celebra su legado, sino que también lanza una convocatoria a la acción. Inspirados por los valores que Mandela promovió, se invita a las personas de todo el mundo a dedicar 67 minutos de su tiempo a realizar actos de bondad y servicio comunitario. Estos 67 minutos representan los 67 años que Mandela dedicó al servicio público, una vida entera comprometida con la causa de los derechos humanos.
La propuesta de los 67 minutos es un recordatorio anual de que cada uno de nosotros tiene el poder y la responsabilidad de hacer del mundo un lugar mejor. Ya sea ayudando a un vecino, participando en actividades de voluntariado o apoyando a quienes más lo necesitan, cada pequeño acto cuenta y contribuye a un cambio positivo en nuestras comunidades.
El espíritu del Día Mandela es un testimonio de la convicción de Mandela de que “Lo que cuenta en la vida no es el mero hecho de haber vivido. Son los cambios que hemos hecho en la vida de los demás lo que determinará el significado de la vida que llevamos”. Este 18 de julio, seamos parte de este movimiento global y honremos a Nelson Mandela dedicando tiempo y esfuerzo a construir un mundo más justo y solidario.
¿Por qué estuvo preso?

Nelson Mandela estuvo preso debido a su lucha contra el apartheid, el sistema de segregación racial institucionalizado en Sudáfrica. Mandela fue uno de los líderes del Congreso Nacional Africano (ANC), una organización que se oponía al apartheid y luchaba por la igualdad de derechos para todos los sudafricanos.
En 1962, Mandela fue arrestado y condenado a cinco años de prisión por salir del país sin permiso y por incitar a los trabajadores a la huelga. Sin embargo, el arresto más significativo ocurrió en 1964, cuando fue juzgado en el famoso juicio de Rivonia. En este juicio, Mandela y otros líderes del ANC fueron acusados de sabotaje y otros delitos relacionados con sus actividades contra el apartheid. Mandela fue condenado a cadena perpetua.
Pasó 27 años en prisión, la mayoría de ellos en la cárcel de Robben Island, en condiciones duras y opresivas. A pesar de estar encarcelado, Mandela se convirtió en un símbolo internacional de resistencia contra la opresión racial. Su liberación, el 11 de febrero de 1990, marcó un punto de inflexión en la historia de Sudáfrica y allanó el camino hacia el fin del apartheid y el establecimiento de una democracia multirracial en el país. En 1994, Mandela fue elegido como el primer presidente negro de Sudáfrica en las primeras elecciones libres y democráticas del país.










