El director general de Alerta Temprana, Luis Chemes, advirtió que el fenómeno climático tendrá una incidencia importante sobre la provincia y anticipó un escenario de alta variabilidad meteorológica hasta el primer trimestre de 2027. La provincia reforzó el monitoreo, incorporó un meteorólogo y articula con municipios, fuerzas de seguridad, Protección Civil, Vialidad y organismos nacionales.
Misiones Plural. Misiones atraviesa el ingreso a una etapa de mayor inestabilidad meteorológica asociada al fenómeno El Niño, que puede prolongar sus efectos hasta los primeros meses de 2027. El escenario combina lluvias abundantes, crecidas de los ríos, tormentas fuertes, ráfagas, granizo y episodios de viento capaces de provocar daños en viviendas, caminos y cultivos.
El director general de Alerta Temprana de Misiones, Luis Chemes, explicó en una entrevista con Plural -programa periodístico de Canal 4 Posadas- que los análisis actuales anticipan un episodio de gran intensidad y que la provincia, por su ubicación geográfica y su relación climática con Brasil y Paraguay, recibe buena parte de los fenómenos que se desarrollan en esos territorios.
El Servicio Meteorológico Nacional confirmó en su informe de septiembre que Argentina atraviesa una fase cálida de El Niño y señaló una probabilidad del 100% de continuidad del fenómeno durante el trimestre septiembre-octubre-noviembre de 2026, con una intensidad prevista entre fuerte y muy fuerte. El Instituto Internacional de Investigación sobre Clima y Sociedad de la Universidad de Columbia también proyectó un episodio excepcionalmente intenso, con continuidad durante el verano 2026-2027 y persistencia de condiciones de El Niño durante buena parte de 2027.
Chemes sostuvo que, para Misiones, el fenómeno puede traducirse en acumulados de lluvia muy superiores a los habituales durante determinados períodos. Según explicó, los análisis que maneja la Dirección General de Alerta Temprana proyectan la continuidad de este escenario hasta el primer trimestre de 2027.
El funcionario remarcó que la provincia trabaja sobre la prevención porque la evolución del clima permite anticipar determinados fenómenos, aunque no establecer con exactitud su intensidad y localización con demasiada anticipación. “Con el clima no se puede hacer nada, todo es mitigar el impacto”, resumió Chemes durante la entrevista.
Más monitoreo y coordinación
El Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables de Misiones presentó hace pocos días una actualización del sistema provincial de Alerta Temprana, que incorpora mayor vigilancia meteorológica, nuevas herramientas tecnológicas y una estrategia de comunicación destinada tanto a la población como a los organismos públicos. En ese esquema también participa un meteorólogo incorporado recientemente a la Dirección General de Alerta Temprana.
Chemes explicó que el sistema trabaja actualmente con un monitoreo prácticamente continuo y que la capacidad técnica permite anticipar determinadas situaciones con unas cuatro horas de margen. Ese plazo, aclaró, puede mejorar a medida que avance la incorporación de tecnología y conocimiento técnico.
La prevención adquiere especial importancia frente a tormentas severas, porque la evolución de una tormenta puede modificarse rápidamente por cambios en el viento y otros factores atmosféricos. Granizo, ráfagas intensas y tornados pueden generar daños en viviendas, infraestructura y producción.
El funcionario recordó el último tornado registrado en Misiones, que provocó una muerte y graves daños, y señaló que el fenómeno había podido ser pronosticado. La tarea pendiente, explicó, consiste en mejorar la estimación de su intensidad y reducir el margen de incertidumbre sobre el momento y el lugar de ocurrencia.
El impacto sobre la producción
El exceso de agua también representa un riesgo para las economías regionales. Chemes mencionó los problemas que pueden generar la saturación de los suelos, el deterioro de caminos y las dificultades para ingresar a las chacras o sacar la producción.
En los cultivos, el exceso de humedad puede favorecer enfermedades y afectar especialmente a las plantaciones jóvenes. En otros casos, las tormentas pueden provocar daños físicos sobre las plantas y dificultar o directamente impedir la cosecha.
El impacto también alcanza a Corrientes y Entre Ríos, aunque con características diferentes según la topografía, el tipo de suelo y las actividades productivas de cada provincia.
El río Uruguay es el punto más sensible. La costa del río Uruguay concentra uno de los principales focos de atención de la provincia. El comportamiento del río depende de las precipitaciones que se producen aguas arriba y de la operación del sistema de represas existente en la cuenca.
Chemes explicó que Misiones mantiene intercambios con autoridades y técnicos de Brasil para compartir información, mapas, radares y antecedentes, además de mejorar el seguimiento de las crecidas.
El Gobierno de Misiones realizó reuniones en Chapecó y trabaja sobre el sistema de información relacionado con las represas ubicadas aguas arriba. Según explicó el funcionario, la información sobre la liberación de grandes volúmenes de agua permite estimar el tiempo de llegada de la creciente a determinados sectores de la costa misionera.
El Soberbio aparece como una de las zonas que concentra mayor atención. Allí, las autoridades ya cuentan con un relevamiento de las familias potencialmente afectadas y de sus viviendas y bienes.
La experiencia de las crecientes anteriores también modificó la planificación. Chemes recordó que muchas familias regresan a sus lugares de residencia una vez que baja el agua porque allí tienen sus viviendas, cultivos y formas de subsistencia. Por eso, el objetivo consiste en anticipar la evacuación para reducir los daños y evitar que las personas queden expuestas durante la crecida.
Una mesa con organismos provinciales y nacionales
La estrategia provincial reúne a municipios, Protección Civil, Policía, Bomberos de la Policía, Bomberos Voluntarios, Guardaparques, brigadistas del Plan Provincial de Manejo del Fuego, Prefectura, Ejército y Vialidad Provincial, además de organismos nacionales vinculados con la emergencia.
Chemes definió al intendente como una pieza central del dispositivo porque conoce las características del territorio, las zonas vulnerables y a las familias que pueden necesitar asistencia.
Vialidad Provincial también cumple un papel preventivo mediante la limpieza de arroyos y el acondicionamiento de caminos, tareas que adquieren mayor importancia ante períodos de precipitaciones abundantes.
La preparación también alcanza a los hogares. Alerta Temprana recomienda asegurar los techos, mantener limpias las canaletas y retirar ramas u otros elementos que puedan obstruir el escurrimiento del agua.
La información oficial se distribuye a través de los canales de Alerta Temprana y de distintos medios de comunicación. La Dirección mantiene dos informes diarios y actualiza sus avisos cuando las condiciones meteorológicas requieren modificaciones o alertas específicas.
El riesgo de incendios cambia de escenario
El ingreso de un período lluvioso modifica también el comportamiento del riesgo de incendios forestales y rurales. Chemes señaló que Misiones viene de una etapa marcada por la falta de lluvias y que ahora enfrenta el desafío inverso: administrar el exceso de agua.
Según el funcionario, una campaña iniciada en 2022 permitió reducir más de 50% los incendios forestales y rurales en la provincia. También destacó la regulación de las quemas controladas como una herramienta para reducir los focos vinculados con prácticas productivas.
La estructura de respuesta frente al fuego permanece integrada al esquema provincial de contingencia. La base provincial del Plan de Manejo del Fuego funciona en Apóstoles y también constituye la base de la Regional NEA del Sistema Nacional de Manejo del Fuego, que comprende a Misiones, Corrientes y Entre Ríos.
Chemes señaló que los recursos nacionales y provinciales pueden intervenir ante distintas emergencias cuando las condiciones lo requieren. Brigadistas, bomberos, medios terrestres y recursos aéreos forman parte del dispositivo disponible.
El escenario que enfrenta Misiones durante los próximos meses exige, por eso, una vigilancia permanente. La previsión meteorológica permite ganar tiempo, pero la respuesta depende también de la organización territorial, de la información que llegue a cada comunidad y de la capacidad de los organismos para actuar antes de que una crecida o una tormenta severa alcance su máxima intensidad.
Para Misiones, el desafío central consiste en transformar ese tiempo de anticipación en prevención efectiva: evacuar antes de una crecida, asegurar una vivienda antes de una tormenta, despejar un camino antes de que quede intransitable y proteger la producción cuando todavía existe margen para hacerlo.













