Cada año, millones de personas en todo el mundo sobreviven gracias a una transfusión de sangre. Pacientes oncológicos, víctimas de accidentes, mujeres con complicaciones durante el parto y personas sometidas a cirugías complejas dependen de ese recurso que no puede fabricarse ni reemplazarse artificialmente. Sin embargo, la disponibilidad de sangre segura sigue siendo insuficiente en gran parte del planeta, y la Argentina no es la excepción. Cada 14 de junio, el Día Mundial del Donante de Sangre -instituido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2005- busca concientizar sobre esa brecha y agradecer a quienes eligen donar de forma voluntaria y gratuita.
El panorama local es preocupante. Solo el 42% de los donantes en el país lo hacen de forma voluntaria, una cifra muy por debajo de la recomendación de la OMS y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que promueven un modelo basado en la donación 100% voluntaria. El resto de las extracciones responde a donaciones de reposición, es decir, familiares o allegados de pacientes que donan ante un llamado de urgencia. Según estimaciones del Ministerio de Salud de la Nación, si entre el 3% y el 5% de la población sana donara sangre dos veces al año, se cubrirían todas las necesidades transfusionales del país.
En el contexto regional, la Argentina integra junto a Brasil, México y Colombia el grupo de países que aportan el 75% de las donaciones totales de América Latina y el Caribe. La región promedia 16 donaciones por cada 1.000 habitantes, pero persisten grandes desigualdades entre países. En 2023, el 56,8% de las unidades recolectadas en la región provino de donantes voluntarios, un avance del 6,7% respecto a 2019, aunque aún lejos de la meta del 100%.
Una sola donación puede salvar hasta cuatro vidas. Esto es posible porque la sangre extraída no se transfunde completa sino que se fracciona en distintos hemocomponentes: glóbulos rojos, plaquetas, plasma fresco congelado y crioprecipitados. Cada uno tiene una aplicación específica y un destinatario distinto. Los glóbulos rojos se utilizan en cirugías y anemias severas; las plaquetas son fundamentales para pacientes oncológicos y con enfermedades hematológicas; el plasma se emplea en quemaduras, trasplantes y trastornos de la coagulación. Esta separación permite maximizar el impacto de cada extracción y distribuir los componentes donde más se necesitan.
Los requisitos generales para donar sangre en la Argentina incluyen tener entre 18 y 65 años, pesar más de 50 kilos y gozar de buena salud en el momento de la donación. Es necesario no haber consumido alcohol en las 24 horas previas, haber dormido al menos seis horas y haber ingerido alimentos livianos antes de concurrir. El proceso completo -que incluye un cuestionario médico, controles de presión arterial y hemoglobina, y la extracción propiamente dicha- dura entre 30 y 45 minutos. La sangre extraída equivale a entre 450 y 500 mililitros y el organismo la repone naturalmente en pocas semanas.









