El médico pediatra, exgobernador de Misiones, también advirtió sobre el impacto del “hambre oculto” en la salud infantil.
La calidad nutricional de los alimentos llegó al centro del debate agropecuario en el Congreso. Durante una reunión de la Comisión de Agricultura y Ganadería de la Cámara de Diputados, el legislador misionero Oscar Herrera Ahuad advirtió sobre las consecuencias del llamado “hambre oculto” en la salud infantil y planteó que el desafío productivo de la Argentina consiste en aumentar los rendimientos sin perder valor nutricional. Desde su experiencia como médico pediatra, vinculó la fertilización de los cultivos con la prevención de deficiencias de minerales y micronutrientes que afectan el crecimiento y el desarrollo de niños y adolescentes.
El diputado nacional por Misiones vinculó la producción agropecuaria con la nutrición y la salud pública durante una reunión de la Comisión de Agricultura y Ganadería. Planteó que el desafío argentino consiste en aumentar los rendimientos sin deteriorar el valor nutricional de los alimentos y destacó la necesidad de combatir las deficiencias de minerales y micronutrientes que afectan especialmente a niños y adolescentes.
La discusión sobre fertilización y nutrición de cultivos en la Comisión de Agricultura y Ganadería de la Cámara de Diputados de la Nación incorporó una perspectiva poco habitual en los debates productivos: la relación directa entre la calidad de los alimentos y la salud de la población. En ese contexto, el diputado nacional por Misiones, Oscar Herrera Ahuad, aportó una mirada atravesada por su formación médica y puso el foco en las consecuencias sanitarias que generan las deficiencias nutricionales.
Durante la reunión, especialistas analizaron la necesidad de fortalecer las estrategias de fertilización para mejorar la productividad de los cultivos y, al mismo tiempo, preservar la calidad nutricional de los alimentos. A partir de esa discusión, el legislador de Encuentro Misionero–Innovación Federal sostuvo que el país debe avanzar hacia un modelo que combine mayores volúmenes de producción con estándares nutricionales más elevados.
“La producción en calidad por sobre la producción en cantidad, que también se puede hacer producción en cantidad y producción en calidad”, afirmó Herrera Ahuad al intervenir en el debate.
El exgobernador misionero planteó que la discusión excede el ámbito estrictamente agropecuario y se proyecta sobre uno de los principales desafíos sanitarios de las próximas décadas: garantizar que los alimentos aporten los nutrientes esenciales para el desarrollo humano. En esa línea, remarcó que la productividad de los campos no puede evaluarse únicamente por toneladas cosechadas, sino también por la calidad nutricional de lo que finalmente llega a la mesa de las familias.
Desde su experiencia como médico pediatra, describió situaciones que observa de manera frecuente en los controles de crecimiento y desarrollo infantil. Según explicó, las carencias de minerales y micronutrientes suelen manifestarse incluso en contextos donde existe disponibilidad de alimentos, una realidad que los especialistas identifican como “hambre oculto”.
“Lo vemos muchísimo en el control antropométrico de los chicos cuando no tienen la suficiente calidad de alimentos, sobre todo en lo que hace a minerales en su dieta”, señaló.
El concepto de hambre oculto refiere a la falta de vitaminas, minerales y otros micronutrientes esenciales para el organismo, una condición que puede afectar el crecimiento, el desarrollo cognitivo, el rendimiento escolar y el sistema inmunológico, aun cuando las necesidades calóricas estén cubiertas. Para Herrera Ahuad, incorporar esa problemática al debate productivo permite ampliar la mirada sobre el papel estratégico que cumple el sector agropecuario.
“Esto nos abre los ojos un montón, sobre todo a quienes tenemos la expectativa y la esperanza de que el consumo que tenemos día a día tenga cantidad, pero a su vez tenga muy buena calidad”, expresó.
La intervención del legislador misionero se inscribió en una discusión cada vez más presente en los ámbitos científicos y productivos, donde la atención se concentra en la relación entre la fertilidad de los suelos, la nutrición de los cultivos y el valor nutricional de los alimentos. Diversos estudios advierten que la degradación de los suelos y el agotamiento de nutrientes impactan sobre la calidad de la producción agrícola, con efectos que terminan trasladándose a la alimentación humana.
Desde esa perspectiva, Herrera Ahuad defendió una visión integral que articula desarrollo productivo, salud pública y sostenibilidad. Su planteo apuntó a construir políticas de largo plazo que permitan incrementar la producción agropecuaria sin resignar calidad nutricional, preservando los recursos naturales y fortaleciendo la seguridad alimentaria.
La posición expuesta por el diputado misionero colocó en el centro de la agenda una discusión que trasciende los indicadores económicos del sector agropecuario: la necesidad de producir más alimentos, pero también mejores alimentos, como una herramienta para prevenir enfermedades, mejorar la calidad de vida y fortalecer el desarrollo de las futuras generaciones.











