A tres décadas exactas del plebiscito que marcó un punto de inflexión en la historia ambiental de Misiones, la consigna “No a Corpus” volvió a ocupar la escena pública con una jornada de movilización que tuvo su epicentro en la plaza 9 de Julio y se extendió hasta la Cámara de Representantes. Allí, organizaciones sociales, ambientales y ciudadanos de distintas edades reafirmaron su rechazo a la construcción de una represa hidroeléctrica sobre el río Paraná.
En ese marco, el dirigente ambiental Eduardo Luján, integrante de la mesa provincial del No a Corpus, trazó una lectura política y técnica del escenario actual, durante una entrevista con el periodista Ariel Sayas, en Canal 4 Posadas. Destacó la participación de jóvenes como un factor clave para la continuidad del reclamo y planteó que la discusión trasciende la obra puntual para inscribirse en una problemática global: el cambio climático y la degradación de los ecosistemas.
“Hoy vemos una conciencia ambiental más profunda que hace 30 años. Aquella negativa ya anticipaba debates que hoy son centrales”, señaló. En su análisis, la oposición a las represas no responde a una postura “caprichosa”, sino a una evaluación integral del impacto sobre la selva paranaense, los cursos de agua y la calidad de vida de las comunidades.
Luján vinculó los eventos climáticos extremos registrados en la región —como lluvias intensas e inundaciones en la cuenca del río Uruguay— con la pérdida de cobertura forestal. “Sin monte que absorba, el agua escurre rápidamente y genera desastres. Eso ya está ocurriendo”, advirtió.
Energía, la discusión desplazada
Uno de los ejes más controvertidos de la entrevista fue el diagnóstico sobre la situación energética de Misiones. En contraposición a los argumentos que promueven la represa como solución a una supuesta escasez, Luján negó la existencia de un déficit de generación eléctrica en la provincia.
“La crisis energética no es de generación, es de transporte y distribución. Falta infraestructura para llevar la energía a donde se la necesita”, afirmó. En ese sentido, recordó que desde principios de los 2000 existen informes técnicos que recomendaban inversiones en líneas de media y alta tensión, muchas de las cuales recién comienzan a ejecutarse.
El dirigente también puso en valor el desarrollo de energías alternativas en la provincia, como la biomasa —impulsada por la industria forestal— y la generación distribuida a través de paneles solares. “Misiones ya está transitando un camino hacia fuentes más amigables con el ambiente”, sostuvo.
Respecto al contexto político nacional, Luján expresó preocupación por iniciativas que, a su entender, priorizan la generación de divisas por sobre las regulaciones ambientales. Mencionó debates recientes en torno a la legislación de glaciares y bosques, y advirtió sobre el impacto que podrían tener en territorios protegidos.
En esa línea, cuestionó los argumentos que minimizan las áreas afectadas por eventuales represas. “Se habla de pequeñas superficies inundadas, pero ahí hay historia, identidad y futuro. Cuando se mencionan lugares como el Salto Tabay, la Gruta India o la costanera de Puerto Rico, no se está hablando solo de metros cuadrados, sino de patrimonio cultural y social”, planteó.
Persistencia y legitimidad
Frente a la posibilidad de que el proyecto de Corpus vuelva a impulsarse desde el ámbito nacional, Luján sostuvo que la capacidad de resistencia dependerá del nivel de movilización social. “La ciudadanía es la que pone límites. Podrán avanzar circunstancialmente, pero la voluntad popular se recupera”, afirmó.
Treinta años después del plebiscito que frenó la represa, el conflicto permanece abierto, con nuevos actores, argumentos actualizados y un escenario global que reconfigura el debate. En Misiones, la discusión sobre el modelo energético y el desarrollo vuelve a tensarse entre la urgencia económica y la sostenibilidad ambiental.










