El gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, anunció este lunes que las elecciones legislativas en la provincia se realizarán el 7 de septiembre, desdoblándose así de los comicios nacionales. La decisión, justificada en la incompatibilidad entre el sistema de Boleta Única impulsado por el gobierno de Javier Milei y el esquema tradicional de votación, marca un quiebre no solo con la estrategia electoral del oficialismo, sino también con sectores del peronismo, en especial con Cristina Kirchner, quien prefería una elección concurrente.
En una conferencia de prensa en el Salón Dorado de la Gobernación, Kicillof explicó que combinar ambos sistemas de votación sería «inviable», ya que obligaría a los ciudadanos a sufragar «con dos urnas distintas, dos sistemas y dos boletas diferentes». Citó el ejemplo de las elecciones en la Ciudad de Buenos Aires, donde la implementación de la Boleta Única generó demoras y confusiones.
Además, el mandatario anunció que enviará a la Legislatura un proyecto para suspender las PASO en la provincia, siguiendo el camino de otras jurisdicciones. «La mayoría de las fuerzas políticas están de acuerdo, pero aún no se logró. Por eso impulsaremos su suspensión lo antes posible», afirmó.
La interna y la ruptura
La medida no fue bien recibida por todos. Mientras Kicillof defendió la decisión como una herramienta para garantizar transparencia, desde La Cámpora y el entorno de Cristina Kirchner la ven como un gesto de autonomía forzada. Fuentes cercanas a la expresidenta adelantaron que, de confirmarse el desdoblamiento, ella podría presentarse como candidata a legisladora provincial por la Tercera Sección Electoral, enfrentando a intendentes aliados de Kicillof como Fernando Espinoza (La Matanza) o Jorge Ferraresi (Avellaneda).
El domingo, una reunión de la cúpula de Unión por la Patria no logró consensos: Kicillof insistió en el desdoblamiento, el kirchnerismo en la elección concurrente, y Sergio Massa propuso postergar los comicios provinciales para noviembre.
La decisión de Kicillof acelera la fragmentación del peronismo bonaerense y lo coloca en una pulseada con el gobierno nacional, que promueve la Boleta Única. Para el oficialismo, el desdoblamiento es una maniobra para debilitar el voto anti-Milei al dispersar la atención. Para el gobernador, en cambio, es una medida técnica para evitar el colapso logístico.
Lo cierto es que, más allá de los argumentos, la provincia de Buenos Aires tendrá su propia agenda electoral en septiembre, y el peronismo deberá lidiar con una interna que ya está en llamas.










