Una fuerte sacudida política se vivió en el seno de la Unión Cívica Radical (UCR) luego de que su Tribunal de Ética decidiera expulsar a tres diputados nacionales por su apoyo a los vetos del presidente Javier Milei a las leyes de movilidad jubilatoria y financiamiento de las universidades. La decisión, sin precedentes recientes, afecta a Mariano Campero (Tucumán), Martín Arjol (Misiones) y Luis Picat (Córdoba), quienes ahora quedan formalmente fuera del partido.
La polémica se desató cuando el Congreso debatió los decretos que buscaban derogar las mencionadas leyes. En una votación que expuso profundas divisiones internas, los diputados Campero, Arjol y Picat se apartaron de la postura mayoritaria del bloque radical, que en un principio había apoyado ambas iniciativas. Este giro inesperado generó un profundo malestar en la cúpula del partido y entre sus legisladores, quienes vieron en esta acción una traición a los principios y acuerdos partidarios.
Tras un proceso interno, el Tribunal de Ética de la UCR emitió su veredicto, considerando que la conducta de los tres diputados constituía una “grave conducta partidaria que afecta la dignidad de la UCR en los términos del art. 53 y concordantes de la Carta Orgánica Partidaria”. Esta contundente resolución determinó la expulsión de Campero, Arjol y Picat del partido centenario.
El Tribunal argumentó que los diputados expulsados incurrieron en una falta grave al desobedecer la línea del partido y votar en contra de leyes que habían sido previamente consensuadas y apoyadas por el bloque. Esta acción, según el Tribunal, socava la disciplina partidaria y daña la imagen pública de la UCR.
La expulsión de estos tres legisladores profundiza la crisis interna que atraviesa el radicalismo, dejando al descubierto las tensiones entre diferentes sectores y las dificultades para mantener una postura unificada frente al gobierno de Javier Milei. Además, abre interrogantes sobre el futuro político de Campero, Arjol y Picat, quienes deberán definir si continuarán su carrera política por fuera de la UCR o buscarán otros espacios de representación.
Voces y reacciones
La decisión del Tribunal de Ética generó diversas reacciones dentro del ámbito político. Mientras algunos dirigentes radicales celebraron la firmeza del partido para hacer respetar sus principios, otros expresaron su preocupación por la fractura interna que esta medida puede generar. Voces disidentes dentro del radicalismo han calificado la expulsión como una medida “exagerada” y “poco democrática”.
Este episodio marca un antes y un después en la interna radical. La expulsión de tres diputados por apoyar al gobierno de Milei evidencia la profunda crisis de identidad que atraviesa el partido y plantea serios interrogantes sobre su futuro. La UCR se enfrenta al desafío de reconstruir la unidad interna y definir una estrategia clara para los próximos años, en un contexto político marcado por la polarización y la irrupción de nuevas fuerzas.










