La nutricionista Carina González destacó la importancia de adaptar la alimentación y los hábitos diarios al verano para mantenerse saludable, en especial en zonas de altas temperaturas. En ese marco, recomendó consumir al menos dos litros de aguas al día, equivalentes a ocho vasos, distribuidas de manera uniforme. También aconsejó evitar la exposición al sol entre las 10 y las 16 horas, además de optar por alimentos más ligeros, como frutas, verduras y carnes magras, y evitar frituras que dificultan la digestión.
González también alertó sobre el auge de dietas estrictas durante la temporada de verano y de festividades, muchas de las cuales pueden ser peligrosas. Subrayó que una dieta equilibrada debe incluir todos los nutrientes esenciales: carbohidratos, proteínas y vegetales. Las dietas hiperproteicas, por ejemplo, pueden no ser adecuadas para todos y podrían afectar el funcionamiento del sistema renal. «Es fundamental que cada persona evalúe si su dieta se ajusta a las necesidades de su organismo», añadió.
En esa línea, recomendó acudir a una consulta profesional antes de iniciar cualquier cambio alimenticio. «No es lo mismo una alimentación para un adolescente que para un adulto de 40 o 60 años, ni tampoco para hombres o mujeres», explicó. González enfatizó la importancia de realizarse chequeos médicos, como análisis de sangre, para diseñar una dieta personalizada y segura que se ajuste a las necesidades individuales.










