Ocho de cada diez argentinos afirman que el salario pierde frente a la inflación y la mitad se considera de clase baja. El relevamiento nacional de Zentrix Consultora expuso una brecha persistente entre la desaceleración de la inflación y la percepción cotidiana de los hogares. El 86,1% sostuvo que sus ingresos perdieron poder de compra, el 68,8% consideró que el índice oficial no refleja la evolución de los precios y apenas el 13% aseguró que llega a fin de mes con capacidad de ahorro.
La desaceleración de la inflación todavía no logró traducirse en una mejora perceptible del poder adquisitivo para la mayoría de los argentinos. Esa es la principal conclusión que surge del último Monitor de Opinión Pública (MOP) elaborado por Zentrix Consultora, un estudio nacional que registró un amplio consenso sobre el deterioro de los ingresos familiares y las dificultades para sostener el consumo cotidiano.
El relevamiento, realizado entre el 15 y el 22 de junio sobre 1.297 casos distribuidos en las 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, mostró que el 86,1% de los consultados considera que su salario pierde frente a la inflación, mientras apenas el 10,3% sostuvo que sus ingresos evolucionan por encima del aumento de los precios. La encuesta, de carácter nacional, aclara que sus resultados representan tendencias generales y no deben extrapolarse a escalas provinciales o municipales debido a que se trata de una muestra no probabilística.
El dato adquiere relevancia porque aparece en un contexto donde los indicadores oficiales muestran una inflación considerablemente menor a la registrada durante 2024. Sin embargo, la percepción social refleja que la mejora macroeconómica todavía no se consolidó en los bolsillos de una amplia mayoría de la población.
El informe también registró un fuerte deterioro en la autopercepción social. El 50,2% de los argentinos se definió como integrante de la clase baja, mientras que el 39,3% se ubicó en la clase media y apenas el 10,5% se identificó con la clase alta. Esa distribución configura una pirámide social donde la mitad de la población siente que descendió de posición económica o que permanece en los niveles de ingresos más bajos.
La dificultad para sostener los gastos mensuales aparece como otra expresión de esa realidad. El 61% afirmó que sus ingresos alcanzan solamente hasta el día 20 de cada mes, mientras que un 24,3% aseguró llegar con lo justo hasta fin de mes y apenas un 13% manifestó tener capacidad de ahorro. Los resultados describen un escenario donde la mayor parte del ingreso disponible continúa destinada a cubrir gastos esenciales, con escaso margen para el consumo o la acumulación de reservas familiares.
Otro aspecto que sobresale del estudio es la distancia entre la inflación oficial y la percepción ciudadana. El 68,8% de los encuestados afirmó que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) publicado por el INDEC no refleja la evolución de los precios que observa en su vida cotidiana. Ese indicador se mantiene elevado desde marzo y constituye uno de los principales desafíos para la recuperación de la confianza económica, aun cuando las estadísticas oficiales muestran una desaceleración sostenida del ritmo inflacionario.
La percepción sobre el deterioro salarial, además, atraviesa a todo el espectro político. Entre quienes votaron al oficialismo en las elecciones legislativas de 2025, el 70,2% reconoció que su salario perdió frente a la inflación, mientras que esa proporción ascendió al 96,6% entre los votantes de la oposición. La diferencia evidencia distintos niveles de evaluación política, aunque también muestra que la pérdida de poder adquisitivo constituye una preocupación compartida incluso entre quienes respaldan al Gobierno nacional.
La evolución de la serie histórica también refleja que el malestar económico mantiene niveles elevados. En febrero, el 76,1% afirmaba que su salario perdía frente a la inflación; en marzo esa cifra trepó al 83,9%; en abril alcanzó el máximo de 86,6% y en junio permaneció prácticamente sin cambios, con 86,1%. La estabilidad de esos registros indica que la percepción sobre los ingresos todavía no acompaña la mejora observada en algunos indicadores macroeconómicos.
Los resultados del Monitor de Opinión Pública describen, en síntesis, una economía donde la estabilización de variables como la inflación todavía convive con una sensación extendida de pérdida de poder adquisitivo. Para una amplia mayoría de los argentinos, la referencia principal continúa siendo el ingreso disponible para afrontar los gastos cotidianos. Esa experiencia concreta explica por qué, aun con una inflación en descenso, el salario sigue ocupando un lugar central entre las principales preocupaciones económicas de la población.













