La Asociación Bovina Matadero del Alto Uruguay (MAU) logró la primera matrícula oficial otorgada en el municipio. La habilitación beneficia a más de 75 productores, fortalece los controles sanitarios, impulsa la comercialización legal de carne vacuna y consolida un proyecto comunitario construido durante años de gestión y trabajo colectivo.
Después de años de gestiones, inversiones y organización comunitaria, la Asociación Bovina Matadero del Alto Uruguay (MAU) obtuvo la matrícula número 1 y se convirtió en el primer matadero formalmente habilitado de El Soberbio. El hecho representa un hito para la producción ganadera de la región, ya que permitirá faenar y comercializar carne bajo controles sanitarios y trazabilidad oficial, beneficiando a decenas de familias productoras y fortaleciendo el desarrollo económico del Alto Uruguay.
Así, el MAU se convirtió en el primer matadero formal de El Soberbio. Este El logro marca un hito para una organización que nuclea a más de 75 productores y abre una nueva etapa para el desarrollo del Alto Uruguay, con impacto directo en la economía local, el empleo y la seguridad alimentaria.
La obtención de esta matrícula consolida la apertura formal, regularizada e institucional del MAU. El proceso no solo habilita el funcionamiento bajo normas específicas, sino que establece un antes y un después en la trazabilidad y el control sanitario de los productos cárnicos bovinos que consumen las familias de la región. Lo que durante años estuvo condicionado por la informalidad y la falta de infraestructura adecuada comienza a transformarse en una solución concreta construida desde el territorio.
El MAU, ubicado en Colonia Sarandí y presidido por Nelson «Coco» Simón, está integrado por más de 75 socios y cuenta con una comisión consolidada. “Nuestra cooperativa es la número uno de El Soberbio. Al principio no teníamos nada, pero no aflojamos. Tuvieron que pasar muchos años de trabajo incansable hasta lograr el reconocimiento formal. Esta habilitación es consecuencia de la lucha y también de la decisión política del Instituto de Macroeconomía Circular (Imac) de la Provincia, que nos otorgó un crédito para construir la sala de efluentes”, señaló Simón durante una jornada del programa *Misiones Produce*, realizada en Paraje Pacífico junto al dirigente territorial Martín Sereno, productores y referentes institucionales.
En la misma línea, Walter Kesterke destacó el valor histórico de la habilitación. “Compartimos esta alegría con la certeza de que no es el logro de una sola persona. Acá se pone en valor el esfuerzo colectivo de una comunidad organizada que nació cuando 73 productores decidieron unirse para luchar por un objetivo común”, afirmó.
Kesterke recordó además el acompañamiento institucional recibido durante el proceso. “Obtuvimos respuestas cuando solicitamos el cese de facultades, contamos con el apoyo del Imac y accedimos al crédito que permitió avanzar con las obras. Celebramos que el Estado haya tomado la decisión política de respaldar el trabajo colectivo de las familias productoras y no el interés individual, porque nosotros conformamos una comunidad”, enfatizó.
«Es una conquista del territorio»
Durante la recorrida por las instalaciones y los avances operativos, integrantes de la asociación y referentes institucionales evaluaron los procesos en marcha, revisaron etapas de ejecución y analizaron los próximos pasos del proyecto. La jornada incluyó además instancias de capacitación y charlas sanitarias, reafirmando que la formalización constituye una decisión estratégica para producir con calidad, responsabilidad y mayores estándares de seguridad alimentaria.
La historia del MAU se caracteriza por la organización, la persistencia y la articulación institucional. En ese camino resultó clave el acompañamiento de organismos públicos, entre ellos el Imac, el Ministerio de Salud Pública y el Concejo Deliberante de El Soberbio, que colaboraron para ordenar requisitos, destrabar gestiones y convertir una demanda histórica del territorio en una respuesta concreta.
En ese contexto, Martín Sereno valoró el alcance de la habilitación obtenida. “Cuando el Estado acompaña de manera efectiva las iniciativas comunitarias, ocurren estas transformaciones. Un problema histórico se convierte en una solución concreta. Esto no se construyó con discursos, sino con gestión, presencia territorial y organización popular”, sostuvo.
Sereno remarcó además el carácter colectivo de la conquista. “La matrícula N.º 1 del primer matadero formal de El Soberbio representa una conquista del territorio. Expresa comunidad, trabajo, articulación institucional y futuro para el Alto Uruguay, con más formalidad, trazabilidad y seguridad para los alimentos que llegan a la mesa de nuestra gente”, afirmó.
Consideró además que la formalización del MAU constituye un punto de inflexión para la región. Con la consolidación de un circuito habilitado, el Alto Uruguay avanza hacia el fortalecimiento de una cuenca bovina capaz de generar mejores condiciones para los productores, mayor previsibilidad comercial y un salto de calidad en el abastecimiento de carne.
Según Sereno, el proceso implica ordenar la producción, garantizar estándares sanitarios, fortalecer el entramado asociativo y promover desarrollo con arraigo territorial. Desde la conducción del MAU coinciden en que lo obtenido trasciende una habilitación administrativa. “Lo logrado no es solamente una matrícula. Es una conquista histórica que expresa el valor de la organización y del trabajo sostenido. Para una comunidad acostumbrada a enfrentar sola muchas dificultades, esta experiencia demuestra que cuando las instituciones del Estado y la organización popular articulan esfuerzos con objetivos claros, los resultados llegan. El Matadero del Alto Uruguay no es únicamente una obra; es una decisión política y comunitaria orientada a construir soberanía productiva. La primera matrícula de El Soberbio es, desde ahora, un símbolo concreto de esa transformación”, expresó.
«Abastecemos a todo el Alto Uruguay»
Por su parte, Nelson “Coco” Simón recordó que hacia fin de año la entidad realizará su asamblea anual y avanzará en la transferencia de la administración a los propios productores y productoras, con el objetivo de fortalecer la gestión comunitaria y preservar las fuentes de trabajo.
“Tenemos que seguir trabajando para sumar más socios y socias porque el matadero no cubre solamente a El Soberbio, sino a todo el Alto Uruguay. A partir de ahora, cualquier productor que tenga un animal para comercializar podrá faenarlo en condiciones adecuadas, vender la carne de manera legal y controlada, con el sello del MAU y el acompañamiento veterinario que garantice la sanidad del producto para los consumidores”, explicó.
Los participantes coincidieron en que la habilitación del MAU se vincula directamente con los objetivos del programa *Misiones Produce*, al tratarse de una iniciativa asociada a la producción de alimentos con amplio potencial de crecimiento regional.
“Por ahora contamos únicamente con el matadero municipal, pero podemos proyectar una estructura de escala provincial. La diferencia entre un matadero y un frigorífico radica fundamentalmente en las dimensiones y en la cadena de frío. No resulta descabellado pensar que, en el futuro, nuestra asociación pueda contar con un frigorífico propio en El Soberbio para abastecer a todo el Alto Uruguay”, señalaron los productores, entusiasmados con las perspectivas de crecimiento.













