El economista Guillermo Knass analizó el presente económico argentino y planteó fuertes cuestionamientos al rumbo del Gobierno. En un contexto marcado por el freno de la actividad, la caída del consumo y un escenario internacional adverso, el especialista puso el foco en el impacto social del modelo. “El parate depende de cómo se mire, pero me preocupa muchísimo el giro que tuvo el Gobierno”, afirmó Knass. Según explicó, la economía mostró crecimiento durante el último año, con una suba cercana al 4,4%, aunque ese avance se concentró en sectores específicos. “Crecieron los sectores más dinámicos exportadores como energía y el campo, pero quedaron rezagados la industria, el comercio y la construcción”, señaló.
Para Knass, el dato más alarmante surge del mercado laboral. “Tenés un país que se recuperó y creció, pero el desempleo aumentó. Eso es lo preocupante”, subrayó. En ese sentido, cuestionó el esquema productivo actual: “El modelo prioriza sectores que no generan empleo intensivo. Son necesarios para traer dólares, pero no alcanzan para sostener el trabajo”.
El economista recordó que apoyó el ajuste fiscal aplicado en 2024 como herramienta para bajar la inflación, aunque marcó un cambio en su posición. “Había que hacer un ajuste brutal porque la situación fiscal era un desastre. Pero ahora no estoy de acuerdo”, sostuvo. Y agregó: “Cuando la inflación baja a niveles más manejables, hay que cuidar la actividad. Ahí aparece mi desacuerdo”.
Uno de los ejes centrales de su crítica apunta al tipo de cambio. “Discrepo con tener un dólar tan atrasado. Eso golpea a la industria, al comercio y a las pymes, que son las que generan empleo”, explicó. Para Nass, esta política “lleva a un problema social grave” y deja fuera de competencia a amplios sectores productivos.
En esa línea, describió el impacto sobre las economías regionales: “La yerba, el té, el tabaco, el vino o el sector lácteo quedan fuera de juego. No por ineficiencia, sino por un esquema que los encarece en dólares”.
El contexto internacional también aparece como un factor clave. Nass advirtió sobre un posible escenario de estanflación global, impulsado por subas en el precio del petróleo en medio de conflictos geopolíticos. “Cuando aumenta el petróleo, hay más inflación y más desempleo. Eso está en todos los manuales”, explicó. Combatir la inflación en ese contexto “resulta parcialmente absurdo”, aunque aclaró que no debe abandonarse ese objetivo.
“Un plan de desinflación dura años. El caso más optimista habla de seis años, pero hay experiencias de hasta veinte”. En ese marco, cuestionó la velocidad del ajuste actual: “Querer bajar la inflación más rápido de lo que marca la historia tiene un costo muy alto en empleo”.
Knass también se refirió al clima social. “El humor social es pésimo”, afirmó, aunque reconoció que en 2024 existió tolerancia al ajuste por la necesidad de frenar la inflación. Sin embargo, advirtió que ese margen se reduce.
Finalmente, sintetizó su preocupación en una definición contundente: “No puede haber un plan que contemple crecimiento económico y aumento del desempleo. Hay algo que no cierra”.







