La provincia de Misiones enfrenta un cuadro financiero complejo, con una fuerte caída de los recursos públicos. El ministro de Hacienda, Adolfo Safrán, informó que la merma ronda los 40.000 millones de pesos mensuales. La recesión económica a nivel nacional explica el retroceso, con impacto directo en la coparticipación federal y en la recaudación propia. Este escenario genera presión sobre las cuentas públicas y exige una reorganización de prioridades.
Según datos oficiales, la disminución de ingresos se ubica entre el 10% y el 20% en los últimos meses, en línea con la contracción de la actividad económica. La baja en el consumo y en las ventas reduce la recaudación impositiva y limita los fondos disponibles para el funcionamiento del Estado provincial y sus políticas.
Ante este contexto, el Gobierno provincial aplica un plan de austeridad. Las medidas incluyen la prohibición de compra de vehículos, salvo en áreas esenciales, la suspensión de nuevos ingresos en sectores específicos y la limitación de pases a planta permanente. El objetivo apunta a contener el gasto y asegurar el pago de salarios y otras obligaciones básicas.
En paralelo, los municipios también enfrentan un escenario adverso. El ministro Coordinador de Gabinete, Carlos Sartori, indicó que la caída de la coparticipación federal se ubica entre el 7,8% y el 8% en el inicio de 2026. Esta situación condiciona las finanzas locales y obliga a priorizar servicios esenciales como la recolección de residuos, el mantenimiento urbano y el apoyo a instituciones educativas.
A la par, las comunas registran una baja en la recaudación propia, con niveles de mora superiores al 30% y 40% en el pago de tasas. La pérdida del poder adquisitivo y las dificultades del sector comercial explican este fenómeno, que en muchos casos deriva en el cierre de establecimientos. Como consecuencia, varias gestiones reprograman obras públicas y concentran recursos en demandas urgentes.










