El seleccionado de Lionel Scaloni reaccionó en el tramo final de un partido que parecía perdido. Cristian Romero, Lionel Messi y Enzo Fernández marcaron los goles de una remontada histórica en Atlanta. La Albiceleste espera ahora al ganador del cruce entre Colombia y Suiza.
La Selección argentina escribió uno de los partidos más dramáticos de su campaña en el Mundial 2026. Perdía 2-0 frente a Egipto cuando restaban menos de 25 minutos para el final, pero encontró respuestas futbolísticas y anímicas para revertir el resultado: se impuso 3-2 en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta y se clasificó a los cuartos de final de la Copa del Mundo.
El equipo dirigido por Lionel Scaloni atravesó largos pasajes de desconcierto frente a un rival disciplinado, intenso y eficaz para explotar los espacios. Sin embargo, sostuvo la presión ofensiva hasta el cierre y encontró en la jerarquía de sus principales figuras los argumentos para cambiar una historia que parecía sentenciada.
La remontada tuvo como protagonistas a Cristian Romero, Lionel Messi y Enzo Fernández, quienes marcaron en apenas trece minutos para desatar el festejo argentino y mantener vivo el sueño de defender el título mundial.
Un comienzo inesperado
Argentina asumió el protagonismo desde el inicio, aunque mostró imprecisiones en la circulación y dificultades para controlar las transiciones de Egipto. Esa fragilidad quedó expuesta a los 15 minutos del primer tiempo.
Tras un centro preciso de Marwan Ateya, el defensor Yasser Ibrahim anticipó a Lisandro Martínez dentro del área y conectó un cabezazo que dejó sin posibilidades a Emiliano Martínez para establecer el 1-0.
El gol modificó completamente el desarrollo del encuentro. Egipto reforzó su estructura defensiva, redujo los espacios entre líneas y obligó a Argentina a buscar variantes ofensivas.
La reacción llegó rápidamente en cuanto al dominio territorial. La Albiceleste comenzó a generar situaciones claras y encontró la posibilidad del empate mediante un penal sancionado por una infracción sobre Nicolás Tagliafico. Sin embargo, el arquero Mostafa Shobeir Oufa adivinó la intención de Lionel Messi y contuvo el remate, manteniendo la ventaja africana.
La atajada fortaleció la confianza egipcia. Poco después, el mismo arquero volvió a convertirse en figura al desviar un cabezazo de Alexis Mac Allister y un remate a corta distancia que tenía destino de gol.
Argentina terminó la primera mitad dominando la posesión y acumulando llegadas, aunque sin eficacia frente al arco rival.
Egipto golpeó otra vez
El inicio del complemento mostró un libreto similar. Argentina manejó la pelota mientras Egipto esperó con paciencia la oportunidad para salir de contraataque.
A los 15 minutos, Mostafa Ziko convirtió el segundo gol egipcio, aunque la acción fue anulada por una infracción previa detectada por el equipo arbitral.
La advertencia no modificó el panorama. Siete minutos después, otra transición rápida encontró mal posicionada a la defensa argentina y Ziko volvió a definir con precisión para establecer el 2-0.
La diferencia reflejaba la contundencia egipcia mucho más que el desarrollo general del partido. Argentina había generado mayor volumen ofensivo, pero carecía de efectividad frente a un arquero que atravesaba una tarde sobresaliente.
La reacción que cambió el partido

Cuando el panorama parecía irreversible, apareció uno de los referentes defensivos del equipo.
A los 34 minutos, Lionel Messi ejecutó un centro preciso desde la izquierda y Cristian Romero ganó nuevamente por arriba para descontar con un potente cabezazo que devolvió la ilusión argentina.
El gol modificó el aspecto emocional del encuentro. Egipto comenzó a retroceder cada vez más cerca de su área y Argentina adelantó definitivamente todas sus líneas.
Cuatro minutos después llegó la igualdad.
Tras una acción colectiva dentro del área, Messi conectó una volea de gran calidad técnica para vencer a Shobeir Oufa y establecer el 2-2. El capitán celebró con una descarga emocional que reflejó la tensión acumulada durante gran parte del partido.
Con el empate, el conjunto de Scaloni mantuvo la intensidad y buscó completar la remontada antes del tiempo suplementario.
La recompensa apareció en el segundo minuto del descuento. Lautaro Martínez recibió sobre la derecha y lanzó un centro preciso al corazón del área. Allí apareció Enzo Fernández, quien ganó de cabeza y colocó la pelota junto a un poste para sellar el 3-2 definitivo.
El banco argentino invadió el campo de juego inmediatamente después del gol, mientras el estadio acompañó con una ovación una de las remontadas más impactantes del torneo.
Un triunfo construido desde la persistencia
Más allá de los problemas defensivos que permitieron los dos goles egipcios, Argentina volvió a exhibir una de las características que distinguieron al ciclo de Lionel Scaloni: la capacidad para sostener la convicción aun en escenarios adversos.
El equipo nunca resignó la iniciativa. Terminó imponiendo el ritmo del partido, acumuló numerosas situaciones de peligro y encontró soluciones mediante distintas vías: el juego aéreo, la calidad individual de Messi y la llegada de los mediocampistas al área rival.
La actuación del arquero Mostafa Shobeir Oufa evitó que la diferencia se redujera antes, con intervenciones decisivas, incluido el penal contenido a Messi durante el primer tiempo.
Egipto, por su parte, ofreció una actuación de alto nivel táctico y estuvo cerca de protagonizar una de las grandes sorpresas del campeonato. Durante más de una hora neutralizó a uno de los principales candidatos al título y aprovechó con eficacia cada espacio para atacar. La presión constante del conjunto argentino terminó inclinando definitivamente el desarrollo.
Messi volvió a ser determinante
El capitán argentino vivió una tarde de contrastes. Falló un penal durante la primera mitad, pero lejos de desaparecer del partido asumió el liderazgo futbolístico del equipo cuando más lo necesitaba.
Participó en el descuento con la asistencia para Cristian Romero, marcó el empate con una notable definición dentro del área y volvió a conducir los ataques argentinos durante el cierre del encuentro.
Su influencia resultó decisiva para modificar el desarrollo emocional del partido y sostener la ofensiva hasta el gol de Enzo Fernández.
Lo que viene para Argentina
Con esta victoria, la Selección argentina avanzó a los cuartos de final del Mundial 2026 y enfrentará al vencedor del cruce entre Colombia y Suiza.
La clasificación mantiene vigente el objetivo de defender el título conquistado en Qatar 2022, aunque el encuentro frente a Egipto dejó aspectos para revisar, especialmente en la organización defensiva frente a las transiciones rápidas y en la eficacia para resolver las oportunidades generadas.
Al mismo tiempo, confirmó otra fortaleza del equipo de Scaloni: la capacidad de competir bajo máxima presión y encontrar respuestas incluso cuando el resultado parece irreversible.
Síntesis
Mundial 2026 – Octavos de final
Argentina 3 – Egipto 2
Estadio:Mercedes-Benz Stadium (Atlanta)
Árbitro: François Letexier (Francia).
Goles: Yasser Ibrahim (15′ PT); Mostafa Ziko (22′ ST); Cristian Romero (34′ ST); Lionel Messi (38′ ST); Enzo Fernández (47′ ST).
Incidencias: Mostafa Shobeir Oufa le atajó un penal a Lionel Messi (21′ PT). Ziko convirtió un gol anulado por infracción previa (15′ ST).
Argentina: Emiliano Martínez; Nahuel Molina, Cristian Romero, Lisandro Martínez, Nicolás Tagliafico; Rodrigo De Paul, Leandro Paredes, Enzo Fernández, Alexis Mac Allister; Lionel Messi y Julián Álvarez. DT: Lionel Scaloni.
Egipto: Mostafa Shobeir Oufa; Mohamed Hany, Rami Rabia, Yasser Ibrahim, Karim Hafez; Haissem Hassan, Mohanad Lasheen, Marwan Ateya, Emam Ashour; Mohamed Salah y Mostafa Ziko. DT: Hossam Hassan.












