El histórico relator del fútbol argentino, Marcelo Araujo, murió este lunes 16 de marzo a los 78 años, luego de permanecer internado durante el último tiempo en Vicente López. La noticia generó repercusión inmediata en el ambiente deportivo y entre generaciones de hinchas que crecieron con su voz en las transmisiones del fútbol televisado.
Según pudo confirmar la agencia Noticias Argentinas, el periodista falleció alrededor de las 2 de la madrugada. Por decisión familiar no habrá velatorio y sus restos serán cremados este martes a las 11 en el Cementerio de la Chacarita.
Araujo desarrolló una extensa trayectoria en el periodismo deportivo argentino y se convirtió en una de las voces más reconocidas del relato futbolístico en televisión. Su estilo apasionado y directo marcó una época y lo llevó a ganar el respeto de colegas y el cariño del público.
Durante más de una década fue el principal relator de los campeonatos de Primera División en la televisión abierta a través del histórico programa Fútbol de Primera, ciclo que dominó las transmisiones del fútbol local durante los años noventa y comienzos de los 2000.
En ese espacio conformó una recordada dupla con el comentarista Enrique Macaya Márquez, considerada una de las sociedades más influyentes en la historia del periodismo deportivo argentino. La combinación entre el relato vibrante de Araujo y el análisis de Macaya marcó el estilo de una generación de transmisiones televisivas.
A lo largo de su carrera también relató partidos de la Selección Argentina de fútbol en distintas competiciones internacionales, entre ellas Copas del Mundo y torneos continentales, lo que amplió su reconocimiento entre los aficionados.
Tras algunos años de menor actividad, Araujo volvió a la televisión en 2009 con el programa estatal Fútbol para Todos, donde retomó el relato de los partidos del campeonato local. Permaneció allí hasta 2014, cuando decidió retirarse de manera definitiva de la actividad profesional.
Su muerte marca el final de una etapa del relato deportivo en la Argentina. Durante décadas, su voz acompañó a millones de hinchas cada fin de semana y quedó asociada a algunos de los momentos más recordados del fútbol argentino televisado.










